Raimundo FITERO
DE REOJO

China se despereza

Por mucho que hayamos convivio con varios partidos que tenían al final de su nombre una coletilla tan explícita como «pensamiento Mao Zedong» y de habernos paseado por más de una calle, plaza o playa otoñal con un libro rojo en el zurrón que nos invadía con sus frases que se clavaban en nuestra conciencia como dos puñales en un tomate maduro, lo cierto es que sabemos bastante poco sobre lo que es China y, sobre todo, su forma de gobierno, por mucho que cada vez que vemos imágenes de la celebración de un congreso de su Partido Comunista de la República Popular que gobierna, nos proporcionen una sensación de estar ante el absoluto milenarismo, con miles de cargos uniformados o civiles que componen potentes fotos fijas de lo constitutivo del poder.

Nada de lo que ahora mismo estoy usando para la escritura de esta entrega escapa a la inconmensurable capacidad manufacturera de China. Por lo tanto, en el lenguaje mercantil, estamos muy cerca de ese mundo lejano pero que nos encontramos en bazares, bares o comercios varios en nuestro entorno. Lo único que hoy ha trascendido de manera fehaciente y sin posibilidad de contradicción es que los miles de delegados en el plenario usaban mascarilla para protegerse de todos los virus. Lenguaje corporal no verbal, que unido a la exaltación al renovado líder Xi Jinping, nos está indicando que se acabó la condescendencia y las vaguedades. China se despereza y a partir de hoy tomará las decisiones en el terreno económico y bélico que crea conveniente. Atentos a la pantalla de nuestros aparatos chinos. Esto se anima.