Clamor por el alza salarial frente a un Macron que coquetea con el 49.3
Lo que empezó siendo un conflicto sectorial en las refinerías francesas se transformó ayer en una protesta coral en la que trabajadores de distintos sectores se sumaron a la demanda de un reparto más justo de la riqueza, que se traduce hoy en alza salarial para capear la inflación. Mientras, el Gobierno de Emmanuel Macron no descarta desbloquear vía decretazo el debate de presupuestos.

Un martes de octubre con temperatura canicular puede alterar los biorritmos. Y así ocurrió, ayer, con un pulso en las calles del Hexágono para protestar por la carestía de la vida y reclamar unos salarios decentes. Frente a la movilización, el Gobierno, parapetado, no solo insistió en defender lo actuado en la crisis de las refinerías sino que incluso de-sempolvó el artículo 49.3, que permite legislar por decreto.
Si se cumplen los vaticinios del ministro portavoz, Olivier Véran, hoy, el Gobierno de Emmanuel Macron podría pulsar ese comodín incluido en la Constitución francesa y sacar de esa forma adelante la primera parte del proyecto de presupuestos.
Una opción que de materializarse, podría servir de aviso a navegantes para otros dos proyectos encallados, como son la reforma de las pensiones, que según ciertas encuestas rechazan siete de cada diez franceses, y el sistema de prestación social a personas en situación de desempleo.
El 49.3 es, sin embargo, un arma de doble filo. El «decretazo» fue utilizado por el ex primer ministro Manuel Valls para imponer la reforma laboral en 2016, lo que marcó su declive político y arrastró, un año, después al propio presidente socialista François Hollande.
También entonces las calles se llenaron de manifestantes y una sucesión de huelgas demostró el apego hacia los derechos sociales que profesan los trabajadores, que ayer secundaron una primera movilización general convocada en tiempo récord. Fue a finales de la pasada semana, cuando la primera ministra Elisabeth Borne anunció la leva forzosa de trabajadores para desbloquear las refinerías de TotalEnergies, cuando en apoyo a los huelguistas se larvó una convocatoria impulsada por la CGT pero a la que dieron su apoyo otros sindicatos.
Ante la Subprefectura
Trabajador de la SNCF y delegado sindical de la CGT, Julien Delion, atribuyó a la marcha que enlazó en Baiona la Subprefectura con la Estación de Tren de Saint-Esprit el valor de «denunciar las movilizaciones de personal a las que se ha recurrido en las refinerías, una medida que no se justifica porque no era necesaria» y añadía que con su apoyo a la jornada de movilización «los trabajadores han entendido que es indispensable defender el derecho a la huelga».
Unas 1.500 personas secundaron, según el cálculo de Mediabask, la convocatoria hecha por CGT, FO, y Solidaires, y a la que dieron también su apoyo el sindicato LAB, la central educativa FSU-SNUipp o la sección del sector socioasanitario privado del sindicato CFDT.
Precisamente, esa delegación de la CFDT optaba por quedarse en la Subprefectura, tras concertar una cita con representantes de la Agencia Regional de Salud (ARS), mientras que el resto de manifestantes marchaba hacia la Estación de la SNCF ante la que se denunció el plan del Consejo de Nueva Aquitania de abrir a la competencia el servicio de tren regional o TER, que podría pasar a manos de algún operador privado, según denuncian los sindicatos.
«Esto es solo un principio, los trabajadores de muchos sectores, ya en la Sanidad, en la Educación, en la Construcción o la Siderurgia, están motivados para luchar y seguir hasta que se consiga una justicia salarial», auguraba Delion. En la Región de Nueva Aquitania solo circularon ayer 4 de cada 10 trenes.
En Educación, la huelga se dejó sentir menos en primaria y más en secundaria, al existir una convocatoria previa de movilización sectorial en los liceos profesionales. A las 9.00 hubo así una concentración en el liceo Paul Bert de Baiona para denunciar la reforma de esa filial impulsada por el Ejecutivo francés. Una protesta que se trasladaba una hora después a la plaza consistorial.
El liceo Bernat Etxepare de Seaska, que oferta bachiller general y también cuenta con profesional, abrió sus puertas, garantizando el servicio de transporte y de comedor, pero parte del profesorado apoyó la huelga, con lo que los alumnos que acudieron al centro tuvieron menos clases. En general, el paro contó con un seguimiento destacado en los servicios periescolares -guardería y comedor-, que se vieron especialmente afectados en Baiona y Angelu. El Ministerio de Educación cifró en el 6% el seguimiento de la huelga en las escuelas y en un 22% en los liceos profesionales.
Aunque los datos hablan de un seguimiento desigual de la huelga, según sectores y territorios, los sondeos revelan que un 40% de los encuestados entiende la queja y un 32% no excluye sumarse en el futuro a acciones para recuperar la capacidad salarial que permita afrontar la inflación y un invierno que se augura duro por la crisis energética.
Empresas inquietas por el precio de la luz
«La única certeza es la incertidumbre». El presidente de la Cámara de Comercio e Industria (CCI) de Baiona recurría al juego de palabras a la hora de presentar, el lunes, los resultados del último barómetro económico elaborado por esa institución consular. Un 80% del centenar largo de empresarios que han respondido a la encuesta, realizada entre el 13 y el 22 de setiembre, se declaran inquietos por el impacto de la factura de la electricidad en sus negocios. El puerto de Baiona ejemplifica, por si mismo, las consecuencias negativas de ese sobrecosto al que se suma el efecto de la guerra en Ucrania. Su actividad ha bajado en un 4,5% respecto al año 2021. La crisis puede agudizarse si, como se teme, el principal cliente del puerto, la acería Celsa, opta por un parón temporal. GARA

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