«Aurrera bolie»
Todos los partidos son lo mismo» y, como han insistido los Óscar, son lo mismo todos a la vez y en todas partes y, por si fuera poco, «esto es lo que hay».
Estas resignadas y agoreras propuestas son comunes en los medios en tiempos electorales. Las encuestas las registran, los politólogos las interpretan, y hasta mi indeciso vecino las cree y asegura que «esto va a seguir igual» y que «todos los partidos son lo mismo», conclusiones que debieran inhabilitar a los concluyentes por no distinguir lo que eligen y que, sin embargo, no les impide votar. El día de las elecciones te encuentras en la fila al vecino descreído que te saluda y argumenta que «todos los partidos son lo mismo», votando por costumbre, por inercia o por favor, siempre a los mismos. Los demás sentimos y pensamos el voto y nos basta un punto de memoria y otro de lucidez más alguna certeza que otra o, simplemente, abrir los ojos, para saber que no todas las propuestas son iguales, y quienes leen este periódico lo saben, que no es lo mismo «que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón» y que esto tampoco va de tangos.
Aunque siga sonando el sonsonete de «todos son lo mismo» y «no va a cambiar nada», aquí no hay sitio para el desencanto.
(Preso politikoak aske)

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