El retorno constante a un viaje identitario

En su anterior “All The People I’ll Never Be”, Davy Chou incidió en la siempre dificultosa búsqueda de identidades, una temática que vuelve a asomar con mayor intensidad si cabe en este nuevo filme que gira en torno a una joven que fue adoptada por una pareja del Estado francés a muy temprana edad y que, cumplidos los veinticinco años, regresará a su Corea del Sur natal. Este reecuentro no adquiere la perspectiva de un viaje físico, sino el de un viaje de carácter interior, una búsqueda que se torna casi obsesiva y que se traduce en una cronología de sucesos que se desarrollan a lo largo de ocho años.
BÚSQUEDA DE RAÍCES
Compleja y fascinante, “Retorno a Seúl” cuenta con una estructura de constantes salidas y entradas en el relato porque funciona acorde a las interioridades del personaje central, encarnado una joven actriz llamada Ji-min Park que logra su cometido de hacer creíbles sus cambios emocionales. Esta opción no resulta muy fácil para el espectador, el cual debe asimilar los arrebatos y pulsaciones de una mujer que, más allá de encontrar sus raíces, lo único que pretende es encontrarse a sí misma.
Desde un aspecto técnico, Chou se sirve de primeros planos que captan con precisión la intensidad expresiva de la intérprete. La historia adquiere la forma de algo similar a un viaje sin posibilidad de regreso o, por el contrario, de constantes regresos pendientes. Un viaje circular, imprevisible, melancólico e iniciático en el que su protagonista parece condenada a errar por siempre.

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