Agustín GOIKOETXEA
GERNIKA

Gernika vuelve a proyectarse como símbolo de la paz frente a la barbarie

Gernika volvió ayer a vivir una intensa jornada en el 86 aniversario del bombardeo fascista que trató de borrarla del mapa y lo único que consiguió es realzar a la villa foral como símbolo de la paz y de la soberanía vasca frente a la barbarie. Actos populares e institucionales marcaron un día de recuerdo a las víctimas de aquella masacre.

El Gobierno español acudió por primera vez al homenaje a las víctimas. En la imagen, el ministro Félix Bolaños en el cementerio.
El Gobierno español acudió por primera vez al homenaje a las víctimas. En la imagen, el ministro Félix Bolaños en el cementerio. (M. RAMIREZ | FOKU)

Gernika se estremece cada 26 de abril al recordar lo vivido hace 86 años. Jornada intensa, llena de simbolismo en la villa foral, en la que el momento clave sin duda es el responso y ofrenda floral en el cementerio de Zallo a las víctimas del bombardeo, que sigue al sonido de las sirenas antiaéreas y al repique de campanas que rememora lo acontecido aquella tarde de mercado.

En ese acto, participó por primera vez un ministro español. Fue el titular de Presidencia, Félix Bolaños, que aprovechó la visita para anunciar a través de los medios de comunicación presentes que Gernika será el primer lugar de memoria que el Ejecutivo va a declarar, conforme a la Ley de Memoria Democrática. Recordó que aquel «ataque fascista, nazi, indiscriminado y contra la población civil» fue también «contra el Gobierno legítimo de la República».

Antes, miembros de la asociación Martxoak 3 y Oihana Goiriena, madre de los tres hijos del periodista Pablo González, se habían encargado de activar las viejas alarmas antiaéreas de Pasealeku y Astra mientras la actividad se paralizaba en la localidad guardando un respetuoso silencio.

Al Gobierno del que Bolaños forma parte le emplazó el alcalde, José María Gorroño, a que «reconozca la responsabilidad franquista» en el bombardeo. Lo hizo en el homenaje a George Steer, el periodista británico que narró al mundo lo que los fascistas trataron de tergiversar, que se hizo extensivo a todos los profesionales que han muerto en la guerra de Ucrania y otros conflictos.

Más tarde, en Lizeo Antzokia, en la entrega de los premios Gernika por la paz y la reconciliación a las Comisiones de la Verdad de Argentina, Sudáfrica, Timor-Leste y Colombia, así como a la plataforma de asociaciones vascas que trabajan con menores de zonas en conflicto, Gorroño efectuó un «sentido homenaje» a todas las victimas de la guerra, en un momento «en el que el mundo se encuentra acechado por la indiferencia por los discursos de odio y por la falta de hospitalidad».

LAMENTO ANTE LA INDIFERENCIA ANTE LA GUERRA

El primer edil gernikarra lamentó la «indiferencia ante la guerra, ante millones de refugiados, ante los actuales bombardeos donde han muerto miles de personas. Hablo -precisó- de los discursos de odio, que atacan a las colectividades y denigran a las personas en su condición de seres humanos». En este sentido, manifestó que la hospitalidad debe ser el «aspecto político primordial en el que han de concentrarse todas las naciones del mundo».

Además, Gorroño aseguró que se requiere una política «más comprometida de fortalecimiento legal y jurídico para acoger a las personas en estado de vulnerabilidad por la guerra». «Es preciso dar las herramientas y recursos a las instituciones que se dedican a esta labor de acompañamiento», defendió.