Iker BIZKARGUENAGA
Periodista
1980

Una joven vida destrozada por las dentelladas del fascismo

Recuerdo a Mari Jose Bravo en el lugar en que unos fascistas le arrebataron la vida.
Recuerdo a Mari Jose Bravo en el lugar en que unos fascistas le arrebataron la vida. (Andoni CANELLADA | FOKU)

En casi medio siglo de historia las portadas de “Egin”, “Euskadi Información” y GARA han recogido noticias terribles, se han hecho eco de sucesos y acontecimientos que han puesto un nudo en la garganta de sus lectoras y lectores y que, en ocasiones, han zarandeado a toda la sociedad vasca, pero pocas han generado una congoja de la magnitud de la que abrió la edición del 9 de mayo de 1980. «Salvaje muerte de una joven de 16 años en San Sebastián», resumía el titular, conciso.

Los detalles, expuestos en la última página del periódico, corroboraban el salvajismo con el que actuaron los autores de la muerte de Mari Jose Bravo, y los datos que en los días posteriores fueron recabados confirmaron que detrás de ella estaban las zarpas del fascismo parapolicial español.

Según se explicaba en esa primera noticia, esta vecina de Loiola, casi una adolescente, fue hallada sin vida en un terraplén cercano a la Residencia Zorroaga, con un fuerte golpe en la nuca, que fue el que le causó la muerte, y señales de que había sido violada -de hecho, apareció prácticamente desnuda de medio cuerpo-, una sospecha que el forense confirmó después.

También se supo en ese primer momento que Mari Jose Bravo y su novio, Francisco Javier Rueda, de 17 años de edad, habían sido asaltados la víspera, el 7 de mayo, por unos individuos que, tras agredir y herir de gravedad al chaval, se habían llevado a la joven, cuyo cuerpo no apareció hasta las cuatro de la tarde del día 8.

Hay que señalar, en este sentido, que el hallazgo coincidió en el tiempo con otro hecho truculento, de una inhumanidad inenarrable, como fue la llamada recibida en el domicilio familiar de Mari Jose en la que una voz femenina dijo ser ella. «Soy tu hija, papi, estoy en Amara, en la plaza de las Armerías», indicó a su padre antes de colgar. A esa misma hora la Policía española acababa de hallar el cadáver.

EL PRECEDENTE DE LOIU

La reacción a la tremenda noticia fue inmediata. En Loiola, esa misma tarde se llevó a cabo una asamblea informativa a la que asistieron cientos de personas y donde se convocó una huelga general para el día 9 en toda Gipuzkoa, y una manifestación en la que participaron millar y medio de vecinos y vecinas. Más numerosa fue la movilización del día siguiente, cuando unas cuatro mil personas salieron a la calle en ese barrio para recordar a la joven y expresar su repulsa con gritos como “Fascistas, policías, violáis todos los días” o “De día uniformados, de noche incontrolados”. Hubo asimismo movilizaciones en otros puntos de Donostia y en localidades, como Eibar, Hernani, Errenteria y también en Bilbo, a convocatoria de la Asamblea de Mujeres de Bizkaia.

Además, para el día 10 fue convocada una manifestación antifascista en Donostia -llamamiento que se extendió al resto de capitales de Hego Euskal Herria-, que estuvo secundada por decenas de organismos sociales, sindicales y agentes políticos. La caracterización antifascista de esa movilización era un indicador de hacia dónde apuntaban las sospechas en la calle.

Sobre todo porque había precedentes. A principios de ese mismo año, el 9 de enero, la vecina de Loiu Ana Tere Barrueta, también muy joven, de 19 años de edad, fue encontrada muerta a unos cien metros de su domiclio, medio desnuda. Sus ropas estaban esparcidas en los alrededores, junto a sus libros -había sido asaltada cuando volvía de recibir clases de euskara en Sondika- y había sangre por todas partes.

Barrueta también había sido violada, y tras recibir varias heridas punzantes en cuello y tronco, fue estrangulada con su cinturón. Su brutal muerte, que conmocionó a toda la comarca de Txorierri y al conjunto de la sociedad vasca, fue reivindicada por los GAE (Grupos Armados Españoles), y cuando cuatro meses más tarde apareció el cuerpo de Mari Jose Bravo todo el mundo sabía a quién señalar.

Ya había quedado de manifiesto el 17 de enero, a los pocos días de la muerte de Barrueta, cuando en Errenteria se llevó a cabo una huelga general contra las violaciones -se habían denunciado una decena en pocos meses- y para hacer frente a un clima de violencia e intimidación parapolicial que afectaba a todo el país.

PISTOLAS Y TANQUETAS CONTRA MANIFESTANTES

“Policía asesina”, “Herriak ez du barkatuko” y “Fuera las fuerzas de ocupación” fueron algunos de los gritos que con más fuerza resonaron tanto ese 8 de mayo como en los días posteriores, cuando se multiplicaron las movilizaciones, que en no pocos casos fueron violentamente reprimidas por la Policía.

Fue el caso de Bilbo, Donostia e Iruñea, donde porras, balas de goma, botes de humo y hasta tanquetas fueron utilizados para tratar de disolver protestas masivas el 10 de mayo.

En el caso de la capital vizcaina, un uniformado llegó a encañonar con su pistola a un hombre de unos 70 años de edad, que en esa tesitura tuvo el cuajo de espetarle: «Dispare si quiere». El policía, según describe la crónica de “Egin”, cargó entonces la metralleta e hizo ademán de disparar, primero al aire y luego a la persona que permanecía frente a él. Afortunadamente no lo hizo, pero la tensión fue patente en un Arenal donde a la orden policial de «circulen, circulen» se respondía con un «somos vascos y estamos en nuestra tierra; yo no me muevo de aquí».

Ese mismo día, mientras miles de personas clamaban en las calles de Euskal Herria contra los «de noche incontrolados», una llamada recibida en la redadción de “Egin” reivindicó la violación y muerte de Mari Jose en nombre del «comando Berasategui» del Batallón Vasco Español (BVE). El comunicante también advirtió de que matarían a otras dos chicas vascas y, horas después, una nueva llamada amenazó con pegarle «un tiro en la cabeza» al novio de la joven fallecida si no «cerraba la boca».

Esa no fue la única amenaza directa que recibió Francisco Javier Rueda; «este fin de semana mataremos al chico o algún miembro de la familia», dijeron en una llamada a su domicilio esa misma noche.

Con los años, las siglas de GAE o BVE dejaron de ser utilizadas en ese tipo de llamadas, pero aparecieron otras, como GAL. En la calle, sin embargo, con una sigla u otra les tenían calados desde hacía tiempo.



[2023] Carta pública de Assange al rey de Inglaterra

Hace hoy un año, coincidiendo con la coronación del rey Carlos de Inglaterra, GARA publicó una carta de Julian Assange en la que, con tono irónico y mordaz, invita al monarca a visitar la prisión de Belmarsh, en la que se encuentra y desde donde el fundador de WikiLeaks espera la decisión final sobre su posible extradición a EEUU.

Allí le aguardan 18 cargos penales -una petición de hasta 175 años de cárcel- y el ánimo de venganza de quien vio expuestas ante el mundo las atrocidades cometidas en las guerras de Irak y Afganistán. El vídeo difundido en 2010 donde se muestra a un helicóptero Apache de disparando y matando a dos periodistas y a varios civiles iraquíes en 2007 no fue la primera acción de WikiLeaks, pero sí la que selló el futuro de su fundador.

Tras siete años refugiado en la Embajada ecuatoriana de Londres y detenido por la Policía Metropolitana en 2019, la situación de Assange se ha deteriorado sobremanera, hasta el punto de que sus allegados han alertado sobre el riesgo vital que sufre. Pero eso no le impidió escribir la incisiva carta que reproducimos hoy en NAIZ.