La ONU amplía derechos de Palestina mientras Israel sigue el asalto a Rafah
Una abrumadora mayoría de la Asamblea General de la ONU pidió al Consejo de Seguridad que admita la incorporación de Palestina como Estado miembro y amplió sus derechos, aunque de forma limitada. Israel exhibió en la sesión su desafío al mundo, al igual que con el avance de su incursión en Rafah.

Palestina recibió de nuevo en la Asamblea General de Naciones Unidas un gesto de respaldo con la aprobación, por una amplia mayoría, de la resolución que exhorta a la plena incorporación de Palestina como Estado miembro de la organización, una decisión que, sin embargo, está en manos del Consejo de Seguridad de la ONU y, por ello, vetada por Estados Unidos.
No obstante, el voto sirvió para constatar el apoyo de la mayoría de los países del planeta a que Palestina se convierta en un Estado miembro y que, a la espera de este posible paso, se dote de más voz a los palestinos. La resolución salió adelante con 143 votos a favor, nueve en contra -entre ellos Israel, EEUU, Hungría, Argentina y República Checa- y 25 abstenciones.
El texto fue impulsado tras el veto estadounidense en el Consejo de Seguridad a la incorporación plena de Palestina, y aumenta los «derechos y privilegios» con los que contaba hasta ahora en calidad de Estado observador no miembro, al mismo nivel que el Vaticano.
Para ampliar el apoyo, la Autoridad Palestina rebajó sus demandas iniciales y renunció al derecho de voto en la Asamblea General y a presentar la candidatura de Palestina para los organismos de la ONU, dos prerrogativas que solo los Estados miembros tienen. Además, aceptó que la ampliación de derechos se considere «una excepción y que no se tome como precedente», para contentar a EEUU y a otras potencias ante el temor de que otros territorios cuya soberanía sigue en disputa, como Taiwán y Kosovo, puedan reclamar el mismo trato.
Palestina se sitúa así en un extraño punto intermedio entre el «Estado observador» y los 193 de pleno de derecho.
Podrá presentar propuestas individualmente o en nombre de un grupo ante la Asamblea, pedir derecho a réplica, formular declaraciones o pedir modificaciones de agenda, entre otros derechos.
La resolución expone, además, que «el Estado de Palestina está calificado para ser miembro» y recomienda al Consejo de Seguridad que reconsidere el asunto, si bien no puede forzar a dicho órgano para que lo haga. Asimismo, reafirma el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación, lo que pasa por su derecho a un Estado de Palestina independiente y el fin de la ocupación israelí .
El embajador adjunto de EEUU ante la ONU, Robert Wood, justificó su rechazo afirmando que la «solución de dos Estados» debe llegar con «un proceso de negociaciones directas entre las partes».
El embajador israelí, Gilad Erdan, en la línea habitual de las autoridades de Israel, calificó la resolución como «un regalo para Hamas, los Hitler de nuestro tiempo».
Pretendiendo denunciar que la Asamblea actuaba contra la propia Carta de Naciones Unidas, trituró una copia de este documento, en un gesto, que, sin embargo, envió un mensaje distinto.
La imagen de un representantes israelí destruyendo la Carta de la ONU, después de los ataques israelíes contra sus agencias y trabajadores, y al día siguiente de que las turbas sionistas quemaran en Jerusalén la sede de la Unrwa al grito de «quememos la ONU», retrató a Israel como un Estado opuesto a cualquier regulación internacional.
LAS TROPAS ISRAELÍES AVANZAN EN RAFAH
Un desafío al resto del mundo similar al que mantiene en la Franja de Gaza y en particular en Rafah, donde el Gabinete de seguridad de Israel aprobó la «ampliación de la zona de operaciones», pese al rechazo mundial, incluido el de su socio estadounidense.
Filtraciones a la prensa israelí señalaron que el Ejército califica el avance en la ciudad del sur de Gaza como una «expansión medida» para no cruzar la línea roja del presidente estadounidense, Joe Biden, aunque otras fuentes sí que estimaron que se ha cruzado esa línea. La ambigüedad de los límites que está dispuesto a permitir Washington da alas a las tropas israelíes para seguir la devastación.
A principios de semana, Biden inisistió en el compromiso con «la defensa de Israel» pero señaló que si las fuerzas israelíes invaden Rafah, «no vamos a suministrar las armas ni los proyectiles de artillería utilizados». Washington frenó la entrega de 3.000 bombas, pero, a la vez, Biden consideró que la irrupción de tanques y soldados en la parte oriental de Gaza no suponía la «invasión a gran escala». De esta forma, las fuerzas israelíes ampliaron ayer las operaciones militares.
Sus tanques avanzaron por la carretera de Salah al-Din, que separa la ciudad entre el este y el oeste, desde el cruce con Egipto -rodeando de facto toda la zona oriental- y sus drones y cazas F-16 atacaron edificios de viviendas e instalaciones públicas en Rafah.
En la última jornada mataron a otras 39 personas con lo que suman ya 34.943 los muertos en siete meses, incluidos 15.000 menores, y 78.572 los heridos, a los que se suman unos 10.000 cuerpos todavía sin recuperar.
Cada vez más palestinos en el oeste de Rafah -que Israel no había ordenado evacuar- están intentando salir de la ciudad, a medida que los ataques de Israel, concentrados primero en el este, se expanden por toda la urbe y los proyectiles de tanques caen por todas partes.
Más de 110.000 palestinos, la mayoría del este de Rafah, han huido ya de la ciudad, según la ONU. Sin saber bien hacia dónde ir, se dirigen hacia la vecina Jan Yunis, ciudad en ruinas, o hacia el centro de la Franja, también objetivo de los israelíes.
La ayuda humanitaria y el combustible, vital para el funcionamiento de los hospitales, no han entrado en la ciudad en los últimos cinco días por el cierre de los cruces fronterizos.
«NBE erre behar dugu»
Palestinako Errefuxiatuentzako NBEren Agentziaren (Unrwa) egoitzak, Jerusalemen, gutxienez astebetez itxita jarraituko du. Izan ere, talde sionistek ostegunean bi aldiz su eman zioten, erakunde horretako eta beste erakunde batzuetako langileak barruan zeudela. Biktimarik egon ez bazen ere, suteak kalte handiak eragin zituen kanpoko eremuetan, eta arrisku larria izan zen bertako langileentzat, Philippe Lazzarini agentzia horretako ordezkari nagusiak salatu zuenez. Izan ere, Unrwaren egoitzak gasolina eta diesel zerbitzugune bat du esparru horretan. Egoitzaren zuzendariak eta beste langile batzuek sua itzali behar izan zuten, suhiltzaile israeldarrak eta polizia berandu agertu baitziren. «Jendetza ikusi zen konplexuaren kanpoaldean, armatutako gizonek lagunduta, ‘NBE erre behar dugu’ abesten», adierazi zuen Lazzarinik. «Eskandalagarria da. Berriz ere, NBEko langileen bizitzak arrisku larrian egon ziren (...) Azken hilabeteetan maiz jasan ditu jazarpena eta larderia, eta behin baino gehiagotan muturreko israeldarrek suzko armekin mehatxatu zituzten gure langileak», gaineratu zuen. Ekintza hauek gero eta bortitzagoak dira Jerusalemen.
Gazaren kontrako erasoa hasi zenetik Israelego Gobernuak Unrwaren desagerpenaren alde egin du eta ez du ezkutatzen palestinarren biziraupenerako funtsezkoa den haren lana zapuzteko asmoa. Hamasekin elkarlanean aritzea leporatzen dio, eta gutxienez Unrwaren 182 langile hil ditu eta 160 egoitzari eraso die Gazako Zerrendan.GARA

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