Raimundo FITERO
DE REOJO

Lepidopterólogos unidos

No pasa nada, no hay conflicto, les ahorro la consulta: los que estudian a las mariposas son lepidopterólogos. Una redecilla y un palo, paciencia, astucia y saber qué hacer después con cada ejemplar atrapado. Además de todo lo que aportan a la poesía romántica y primaveral, toda su función biológica, las mariposas forman parte del paisaje, conocer algo de sus características tan variables y amplias en formas y colores y su gran capacidad migratoria, hay en estos momentos una alarma que llega, nada menos, que de Catalunya y es que un estudio asegura que hay un 40% menos de mariposas. Constantí Stefanescu, coordinador científico del Programa de Seguimiento de Mariposas Diurnas de Catalunya, una iniciativa de ciencia ciudadana que recibe el nombre oficial de Catalan Butterfly Monitoring Scheme (CBMS) indica que, en las tres últimas décadas, de cada cien mariposas que encontraban, ahora solamente ven sesenta.

En plena contabilidad de escaños en las últimas elecciones catalanas para cuadrar el sudoku de la gobernabilidad, saber que hay más de doscientas personas dedicadas a contar mariposas desde hace treinta años nos retrata de una manera más artística, una sociedad que sabe que el vuelo de una mariposa en el patio de la Generalitat de Catalunya puede provocar el resquebrajamiento de un león de piedra en las escaleras de entrada al Parlamento español. Por eso la incipiente asociación de lepidopterólogos unidos que estamos organizando con mano de seda tiene mucho futuro en lo tangible, lo cuántico y la literatura de cordel sin dibujos coloreados.