Gaizka IZAGIRRE
«SOMBRAS DEL PASADO»

Lugares comunes demasiado recalentados

Decía el critico de cine Roger Ebert que no tenemos por qué evitar ver películas estúpidas, sino evitar ser un espectador estúpido. Es una tarea difícil la de separar las buenas películas estúpidas de las malas. Hay películas malas, pero tan malas que son buenas -madre mía, a ver cómo aclaro yo ésto-. Quiero decir que hay muchas cintas que lo que tienen de malo está bien hecho.

Se acerca el verano, y posiblemente sea el mejor momento del año para estrenar las películas sin pretensiones, sin ansias de más reconocimiento que el de la taquilla. Aclarado esto, “Sombras del Pasado es de las malas: punto.

Russel Crowe va camino de convertirse en el nuevo Al Pacino o Robert de Niro, y no lo digo precisamente por su gran nivel interpretativo -que por supuesto lo tiene-, sino porque, al igual que los citados, lleva prácticamente una década encadenando títulos de muy bajo nivel. Este año ha estrenado dos, “El exorcismo de Georgetown” -un film muy irregular- y la más reciente “Sombras del pasado”. Crowe encarna a Roy Freeman, un ex-detective de homicidios con problemas de memoria, que se ve obligado a revisar un caso que no puede recordar. Después de leer la premisa estoy seguro que os ha venido a la cabeza “Memento” (Christopher Nolan, 2000); lo único que tienen en común es su similar premisa. Desde el minuto uno los guionistas Bill Collage y Adam Cooper nos sumergen en un océano de tópicos, clichés e incongruencias argumentales dignas de las mejores comedias involuntarias.

Todo está contado desde el punto de vista del personaje principal, cuyas facultades están alteradas. Sabiendo que el propio narrador del relato no es nada fiable, los giros de guion y supuestas sorpresas no funcionan en ningún momento y la cinta se llena de lugares comunes recalentados.