Mikel ZUBIMENDI

Espectro de una mayoría euroescéptica en París, una amenaza existencial para la UE

Líderes de la UE en una cumbre en Bruselas.
Líderes de la UE en una cumbre en Bruselas. (Nick GAMMON | AFP)

Aunque los 27 Estados miembros de la Unión Europea son formalmente iguales, la realidad es que existen enormes diferencias entre ellos. Los dos más grandes y económicamente más importantes, Alemania y el Estado francés, son también dos de los miembros fundadores. Han sido también parte vital del motor, aunque ahora gripado, que impulsó la UE desde su creación.

La aplastante victoria de la extrema derecha en las elecciones europeas llevó a Emmanuel Macron a disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas. La decisión causó consternación y alarma en otras capitales de la UE, que la ven como un error, echar los dados al aire o ambas cosas.

ESCENARIO DE PESADILLA

La noche en la que su partido obtuvo la victoria y Macron desató un terremoto político al disolver el Parlamento, Marine Le Pen no pudo ser más clara: «El mensaje de esta noche -incluida la disolución- también está dirigido a los líderes en Bruselas». Es cierto que la salida de la UE y de la eurozona ya no figuran en el programa de Rassemblement National (RN) de Le Pen, pero la victoria casi segura del RN podría resultar casi igual de dañina para la UE, pues plantea cuestiones existenciales y limita gravemente la capacidad del bloque para hacer las cosas.

Con un Parlamento sin mayoría, París enfrenta la perspectiva de un largo período sin un Gobierno que funcione plenamente, con serias consecuencias para su capacidad de participar constructivamente en la UE. Los amplios poderes de los presidentes franceses dependen en gran medida de su respaldo parlamentario.

Incluso sin mayoría absoluta, la extrema derecha buscará promover su visión: una Europa con más poderes devueltos a unos Estados que puedan retener parte de su contribución financiera a la UE. Legislará una «preferencia nacional» para las empresas y la agricultura francesas, en violación de las reglas del mercado único, revisará los acuerdos de libre comercio de la UE que no «respetan a Francia» e impedirá cualquier nueva ampliación.

Aunque RN podría adoptar una posición táctica y prudente a corto plazo, no está claro que pueda sostenerla a medio plazo: sus valores son demasiado antagónicos con los que están en la base de la UE.

El Parlamento francés también controla, por otra parte, la chequera del país, lo que puede poner en peligro su futura ayuda a Ucrania. Su líder y posible nuevo primer ministro, Jordan Bardella, se opone al envío de tropas o armas de largo alcance a Kiev.