GARA
PARÍS
NUEVO PRIMER MINISTRO EN EL ESTADO FRANCÉS

Macron desafía a la izquierda nombrando al conservador Barnier

El conservador Michel Barnier, exministro y excomisario europeo, ha sido nombrado primer ministro francés por el presidente, Emmanuel Macron, pese a la victoria de la izquierda en las elecciones del 7 de julio. Jean-Luc Mélenchon (LFI) valoró que «las elecciones han sido robadas» y Olivier Faure (PS) ve «una crisis de régimen». Mañana hay convocadas manifestaciones.

Michel Barnier, nuevo primer ministro francés, estrecha la mano de su precedesor, Gabriel Attal.
Michel Barnier, nuevo primer ministro francés, estrecha la mano de su precedesor, Gabriel Attal. (Stephane DE SAKUTIN | AFP)

El presidente francés, Emmanuel Macron, nombró ayer primer ministro al exministro conservador y excomisario europeo Michel Barnier, de 73 años, dos meses después de las elecciones legislativas que se saldaron con la victoria del Nuevo Frente Popular (NFP) aunque dejaron una Asamblea Nacional sin mayorías claras.

El primer ministro de mayor edad de la Quinta República sucede a Gabriel Attal, de 35 años, que era el más joven. Tendrá que intentar formar un Gobierno capaz de sobrevivir y poner fin a la crisis política más grave en cincuenta años.

Asume el reto después de una etapa alejado de la primera línea, aunque en 2022 lanzó una candidatura para tratar de llegar a la Presidencia, donde plasmó posiciones duras en materia de política migratoria. Antes, había sido el responsable de negociar el Brexit en nombre de la Comisión Europea, tras una carrera política en la que había formado parte de los Ejecutivos de Jacques Chirac y de Nicolas Sarkozy.

El Elíseo reconoció en un comunicado que ha sido «un ciclo inédito de consultas» durante el cual Macron, en aras de su «deber constitucional», según argumentó, ha tratado de llegar a un candidato y a un Gobierno que logre aunar el mayor número de apoyos posibles en el Parlamento.

MÉLENCHON: «ELECCIONES ROBADAS»

Tras descartar a la candidata del NFP, Laura Castets, y vetar expresamente a La Francia Insumisa (LFI), Macron ha acabado optando por una figura política próxima a la suya. Habrá que ver la reacción de la coalición de izquierda, que ya había convocado movilizaciones de protesta contra la actitud del presidente para mañana, incluida una movilización en Baiona. De momento, el líder de LFI, Jean-Luc Mélenchon, valoró ayer que «las elecciones han sido robadas».

Barnier, señaló, es un primer ministro «que no tiene nada que ver con el resultado de las elecciones». Junto a ello, indicó que llega al cargo «con el permiso y quizás la sugerencia» de la ultraderecha de Marine Le Pen, a pesar del esfuerzo compartido para contener su avance en los comicios, lo que se logró el 7 de julio.

El veterano político llamó a salir a las calles mañana para defender la democracia.

De «corte de mangas» a los ciudadanos y ciudadanas lo tachó el líder del Partido Comunista francés, Fabien Roussel, mientras que su homóloga de Los Ecologistas, Marine Tondelier, lo calificó de «escándalo».

Por su parte, el líder del PS, Olivier Faure, consideró en las redes que «la negación democrática alcanza su apogeo», tras poner de manifiesto que Barnier procede de la familia política de Los Republicanos, que «quedó en cuarta posición» en los últimos comicios. Además, destacó que Barnier no se implicó en el denominado «frente republicano» gestado para evitar el ascenso al poder de la ultraderecha. «Entra- mos en una crisis de régimen», proclamó Faure.

Por el momento, el NFP, como coalición, no se ha pronunciado sobre posibles mociones de censura tras el anuncio de Barnier, aunque la posición de la fuerza de izquierdas era clara tras haber manifestado reiteradamente que no darían su respaldo a nadie que no fuera la candidata de consenso presentada por ellos, Lucie Castets.

En el otro lado del tablero, desde Los Republicanos, Xavier Bertrand, que sonó en las quinielas como posible primer ministro, le deseó «éxito» a Barnier frente a los «numerosos desafíos» que se le avecinan. Y la también conservadora Valérie Pécresse emplazó al nuevo jefe del Ejecutivo francés a «encontrar una vía parlamentaria para poder recuperar el orden en las cuentas, en las fronteras y en las calles».

RN: «ELECCIÓN RESPETUOSA»

La ultraderechista Agrupación Nacional (RN) tampoco ocultó su conformidad con el nombramiento. Tanto el frustrado aspirante a primer ministro, Jordan Bardella, como su líder, Marine Le Pen, dijeron que juzgarán el discurso de Barnier a la hora de decidir si lo apoyan, teniendo en cuenta «urgencias» como el poder adquisitivo, la inseguridad o la inmigración, y Bardella, que pidió «respeto» a los votantes de su partido, señaló que «nos reservamos todas las opciones si no es así en las próximas semanas». Pero Le Pen indicó que la designación de Barnier «parece responder al criterio» que había reclamado la RN, y que pasa por tener un primer ministro «respetuoso» con todos los partidos y «capaz de dirigirse a Agrupación Nacional».

Por contra, el presidente de Los Republicanos, Éric Ciotti, que se enfrentó con altos cargos de su propio partido tras su alianza en campaña con el partido de Le Pen, si bien describió a Barnier como «un hombre respetable», también consideró que su designación implica «la disolución de parte de la derecha en el macronismo» y que «confirma la alianza electoral secreta construida con Emmanuel Macron durante las legislativas».