El Madrid gana con dos penaltis que truncan la exhibición realista
Dos penaltis señalados al equipo blanco en la segunda mitad frustaron los planes de los txuri-urdin, que estuvieron cerca de adelantarse en el marcador con tres disparos estrellados en la madera.

Ayer se vio en Anoeta el mejor partido de la Real en lo que llevamos de temporada. Ante un Real Madrid temible, los de Imanol Alguacil saltaron al verde llenos de osadía, preparados para la batalla con dos grandes novedades en el once -Aguerd, en el eje de la zaga y Sucic, en la sala de máquinas con Zubimendi- y una gran ausencia, la de Oyarzabal, tocado en el tobillo en un partido con la selección española.
A las buenas sensaciones tendrá que acogerse el técnico de Orio porque los puntos en Anoeta siguen sin llegar. Pese a hacer todos los merecimientos para adelantarse en el marcador -hasta tres veces estrellaron el balón en la madera-, fue el Real Madrid quien inauguró el luminoso de la Real en el 62, a través de Vinicius, que no falló el penalti señalado por mano de Sergio Gómez.
Pocas dudas hubo sobre ese penalti indicado por Martínez Munuera, pero Anoeta no se amilanó cuando en el 75, incitado por las ostensibles quejas de Vinicius, el VAR llamó al árbitro principal para mirar un pisotón de Aramburu sobre el delantero brasileño, fruto del ímpetu y sin que influyera en el pase previo del 7 visitante. Martínez Munuera, después de ver la acción a cámara lenta, no dudó en señalar la pena máxima y Kylian Mbappé marcó el 0-2 definitivo que dejó tocada a la Real, que continúa sin poder sumar ningún punto como local.
Ya van tres derrotas consecutivas en casa -cuatro si contamos la de la última jornada de la temporada pasada contra el Atlético de Madrid- y los txuri-urdin son conscientes de que Anoeta será indispensable para repetir otro año más en competición europea.
SUCIC Y BECKER
Ayer compitió como antaño, sacó a relucir su mejor versión, la que recordaba a la Real del año pasado en la fase de grupos de la Champions League: fuerte en la presión, acertada en robos y vertical. Mbappé quiso inquietar en el minuto 15 a un Remiro que estuvo muy acertado y la Real respondió con sendos trallazos de Sucic y Becker que repelió la madera.
Fue una primera parte de grandes vuelos y los txuri-urdin regresaron del descanso llenos de confianza -Sucic se topó con el poste después de recibir dentro del área una buena asistencia de Kubo- hasta que en el 62 un pase de Güler fue a topar con las manos de Sergio Gómez, provocando el primer penalti de la noche. El segundo, en el 75, fue el de la frustración y el de la sentencia de la tercera derrota.

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