«Ya estábamos aburridos de hacer las cosas siempre de la misma forma»
La banda de Barakaldo revive en su primer trabajo el espíritu punk de la Margen Izquierda con cuatro temas directos y salvajes, cargados de mala leche, que está calando en un público quizá falto de estímulos, en un mundo incierto en el que la rabia es más que necesaria para sobrevivir. Hoy actúan en Nave 9 de Bilbo, junto a Churreria y Monotonos.

Para comenzar, cuéntennos cómo comienza este proyecto.
ANA:
Kañón llevaba cinco años persiguiendo a Edurne para que cantara y, además, quería hacer una banda que se llamara Solomillo Wellington. Un día, con unas cuantas cervezas encima, decidimos empezar con esta locura, y cada uno se propuso hacer algo que normalmente no hacía: Andrés cogió el bajo, Kañón la guitarra, Edurne el micro y a mí me daba igual porque no sé tocar de ninguna manera (risas)… Así que creamos un grupo de whatsapp, quedamos un viernes para empezar, y así comenzó todo. Yo llevaba tres días sin fumar y les dije que solo quería pegar golpes a los tambores y que ni me hablaran (risas).
Y CON ESTAS MIMBRES, NO PODÍA SALIR OTRA COSA QUE PUNK SUCIO Y SALVAJE, ¿NO?
EDURNE:
Más que punk sucio, es como yo cantaba. Si te digo la verdad, no me veía haciendo otra cosa, porque empezamos con la broma de utilizar mis frases del día a día, humorizando situaciones o circunstancias, y así fueron saliendo las canciones. El primer día ya salieron tres temas que se han quedado en el disco.
Su trabajo debut, a su vez, sirve como una especie de «canto de cisne» para el sello Family Spree…
ANA:
A lo mejor hemos sido el motivo de la desaparición de Family Spree (risas)… la verdad es que estamos muy agradecidos por la confianza que ha puesto en nosotros Tony (Tony DevilDog) y creo que es una manera por lo menos curiosa de despedirse de un sello que lo ha hecho muy bien durante los años que ha estado en activo, y que ha creado un catálogo muy interesante.
¿Esperaban una respuesta tan buena por parte de la gente?
EDURNE:
Al principio pensábamos que esto no podía ni defenderse, porque no había quien se lo fumara, pero me alegro de que, al final, hayamos creado un cierto interés por la banda y que haya gente a la que le haga gracia o que se sientan identificados con algo de lo que hacemos.
¿Por qué creen que ha calado tanto en la gente? Digo esto porque, si no me equivoco, el EP se está vendiendo bastante bien, ¿verdad?
ANA:
Pues sí, porque queda menos de la edición y, prácticamente, todo se ha vendido en Long Play de Barakaldo. Si te digo la verdad, como Retumbe tengo un poco de envidia, porque si esto va así, casi sin haber dado conciertos, imagínate cómo irá cuando toquemos más… Que esa es otra, ahí se verá si, en realidad, hay tanta aceptación.
EDURNE:
Yo lo que pienso es que, a lo mejor, lo que ha calado es el estilo que hacemos, que no se hace mucho ahora. Nosotros tenemos ya unos años y es lo que hemos mamado, pero parece que a la gente le ha resultado fresco. Igual todo lo que hay es demasiado serio o formal, no lo sé.
ANDRÉS:
Yo no quiero caer en la falsa humildad, porque en el segundo ensayo ya me di cuenta de que la banda era buena y que podía funcionar. El disco está muy guapo y la banda en directo mola.
¿Hacía falta volver al punk primitivo, tal y como está el mundo hoy en día?
KAÑÓN:
Para mí, Solomillo Wellington es lo más parecido a tener 16 años y volver a ese espíritu de cuando creas tus primeras bandas, porque hay una que nunca había hecho nada de esto, otros que aprenden a tocar otros instrumentos… Es como empezar de cero.
ANDRÉS:
Lo que teníamos claro es que queríamos que nuestros diferentes proyectos estuvieran bien diferenciados: por un lado Campamento Rumano, por otro Retumbes, y por otro Solomillo Wellington. Y esto lo trabajamos mucho, intentando no repetir progresiones de acordes al construir las canciones, e intercambiando los instrumentos para tocar de una manera diferente. Era una manera de dar la vuelta a lo que es la creación de una banda, sin seguir los pasos establecidos, porque ya estábamos aburridos de hacer las cosas siempre de la misma forma. El punk a lo mejor no necesitaba una banda más como Solomillo Wellington, pero a nosotros sí nos hacía falta hacerlo.

«La maternidad nos da la oportunidad de aprender a mirar a nuestra niña interna»

Sabin Etxea fía ahora a un juez la resolución de su crisis en Getxo

«Que solo se permita comprar casas para vivir es legal, está sobre la mesa»

Martxoaren 3ko biktimen aurka jo du Gasteizko gotzainak: «Tentsioa dago»
