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DONOSTIA

«El lugar de la otra», más allá de un crimen que conmocionó a Chile

Maite Alberdi rescata en «El lugar de la otra» el crimen cometido en 1955 en Chile por la escritora María Carolina Geel. Albert Serra levanta la polémica con un documental sobre tauromaquia, y Joshua Oppenheimer debuta en la ficción con un musical distópico en el que la familia es el espejo de la sociedad actual. Estas fueron las propuestas de la Sección Oficial ayer.

La directora chilena Maite Alberdi, en el centro, junto a las actrices Elisa Zulueta, a la izquierda, y Francisca Lewin.
La directora chilena Maite Alberdi, en el centro, junto a las actrices Elisa Zulueta, a la izquierda, y Francisca Lewin. (Maialen ANDRES | FOKU)

Dos casas. La de Mercedes y la de la reconocida escritora María Carolina Geel, interpretadas por Elisa Zulueta y Francisca Lewin,respectivamente. Dos casas que representan dos vidas diferentes, dos mujeres diferentes; una invisible para su familia, para el tribunal donde

trabaja y para la sociedad. La otra, una mujer emancipada, cuya amplia casa es reflejo de la libertad con que se mueve y decide. Las vidas de Mercedes y María Carolina se cruzan cuando esta última mata de cinco disparos a su amante en el céntrico hotel Crillón de Santiago de Chile en 1955 y Mercedes trabaja para el juez encargado de juzgar a esta mujer. “El lugar de la otra” es el primer largometraje de ficción de la directora chilena Maite Alberdi. Tras estrenarse en Zinemaldia, el próximo 11 de octubre lo hará en la plataforma Neflix. Seleccionado por la Academia de Cine de Chile para representar al país en los premios Óscar y Goya, también se exhibirá este mes en algunos cines chilenos.

En la rueda de prensa que parte del elenco ofreció ayer en el Kursaal, Alberdi explicó que la película se inspira en el libro “Las Homicidas” de Alicia Trabucco, una investigación sobre los crímenes de cuatro mujeres chilenas, entre ellas María Carolina Geel.

En esta cinta, revive un caso de homicidio para «hacernos preguntas sobre la justicia. Hay una pregunta importante que parte también del libro y que tiene que ver con el derecho a ser mala. La tesis original que me encanta es que a las mujeres se les perdonaba por el hecho de ser mujeres, porque condenarlas era visibilizarlas. Las trataban como las locas, que mataron porque tenían problemas psiquiátricos; nadie realmente quería escuchar las razones que tenían estas mujeres para matar. Eso es lo que a mí me cautivó y es una pregunta constante que plantea la película. Al mismo tiempo, vemos muchas polémicas que se perpetúan hasta hoy como es la justicia de clase. El de María Carolina es un indulto de clase».

Geel, quien estando en prisión escribió el libro “Cárcel de mujeres”, fue indultada por el presidente chileno a petición de la poeta y Premio Nobel Gabriela Mistral.

Para Elisa Zulueta fue «muy difícil construir un personaje que nadie ve, que no existe, pero existe y gracias a ella se come en su casa, gracias a ella funciona el tribunal. Ella es como la gran artífice pero que nadie ve. La mirada de documentalista de Maite, que busca la verdad hasta que la encuntra, me ayudó mucho a construir un personaje desaparecido y a entender cómo Mercedes mira a Carolina. Yo me entregué a las manos de Maite. Fue una concentración 100% pero poca energía; sin ser vista por el equipo, que no me ofrecieran tanto café, sin teléfono todo el tiempo para no estar en la velocidad en la que vivimos ahora. Leía novelas de la época, eso me ayudó mucho a entender cómo mira y vive Mercedes».

EN BUSCA DEL «ARTE»

La polémica está servida. “Tardes de soledad” -dirigida por Albert Serra- es una película sobre la tauromaquia que se introduce en el plano más íntimo de un torero y de sus faenas en el ruedo. Para algunos será, sin duda, una búsqueda artística sin parangón. Pero, antes de su llegada a la Sección Oficial, la cinta ya ha sido salpicada por la polémica tras la petición de grupos animalistas de que fuera censurada en el certamen.

El hilo conductor de este documental es el torero peruano Andrés Roca Rey, y la cámara lo “persigue” de forma tan discreta como íntima, desde su preparación en el hotel, hasta su vuelta tras concluir la corrida. Como actores secundarios, los miembros de su cuadrilla.

«El objetivo fue buscar, olvidarse los a prioris, y buscar con la cámara lo que con los ojos humanos no puede captarse. Buscar esas atmósferas, esa pátina de fantasía que tiene la película, la plasticidad. El método de trabajo fue igual que las películas de ficción. Normalmente, doy alguna indicación, aquí casi ni eso. Nos limitamos a ir aprendiendo y redescubriendo cosas. Los diálogos de la cuadrilla son cosas que aparecieron casi casi en el montaje. De golpe tienes una cosa que puede estructurar la película, como sus conversaciones. Intenté buscar una visión libre y la más honesta posible», señalaba en rueda de prensa Albert Serra, autor de cintas como “Pacifiction”, estrenada en 2022 en el Festival de Cannes.

Uno de los aspectos más impactantes durante el metraje, que se prolonga cerca de dos horas, es la calidad del sonido, a través del cual se capta, por ejemplo, la respiración de los toros o las conversaciones más íntimas durante una corrida. «Lo máximo que teníamos era el sonido directo, que es de lo más grande en la película. Esto es la clave de todo».

Preguntado por la polémica que ha suscitado la cinta, Serra indicó que su objetivo ha sido captar la «expresividad» y la «viveza» que se mueven en ese mundo. «Hay cierta fascinación por el tema, y un cierto aprecio por el protagonista. Pero no por eso se renuncia a hacer una película de arte, que no está al servicio de una causa, si no al servicio del cine. Lo que la gente piense sobre este tema es muy externo. Me interesa lo que la gente piensa sobre la película. Si no, con un tema como este no harías nada si tienes que estar escuchando lo que piensa la gente», sentenció.

ALEGORÍA MUSICAL

Dirigido por Joshua Oppenheimer, “The End” es un musical distópico. Han pasado dos décadas desde que ocurriera el fin del mundo. Una familia reside en su lujoso bunker construido en una mina de sal. El hijo tiene 20 años y nunca ha visto el mundo exterior. La llegada de una chica amenazará la “apacible” vida familiar. El hijo comienza a cuestionar la aparente perfección de su vida allí.

Con un metraje de dos horas y media, y con una propuesta formal y conceptual arriesgada, no es apto para todos los públicos. Tilda Swinton -también produce el filme-, George MacKay, Moses Ingram, Bronagh Gallagher, Tim McInnerny, Lennie James y Michael Shannon conforman el elenco de intérpretes.

«Las historias distópicas nos muestran la dirección en la que va la sociedad. Este futuro nos llegará. Hoy en día ocultamos bajo el cinismo la frustración que sentimos. Todos los días cedemos ante grandes empresas multinacionales y regalamos la democracia», denunció el director.

La familia como espejo de la sociedad. «La economía capitalista nos ha dicho que debemos tener hambre de dinero, sacar el máximo rendimiento. Se supone que el ser humano está hecho así, que las verdades de esa ambición individual las encontramos en la familia».

En opinión de Oppenheimer, el tema que subyace en todos sus filmes es «cómo ocultamos el mundo que nos rodea y cómo encontramos excusas para aligerar aquello que nos parece deplorable. Vivimos en la auto-decepción y buscamos excusas. Hablo de la capacidad de mentirnos a nosotros mismos, tal y como ocurre entre los miembros de la familia protagonista de la película», dijo.

Gran parte está localizado en una minería de sal en funcionamiento de Italia y el resto de escenarios se ha construido en los estudios. «Las luces las creamos nosotros. Quedó precioso», dijo la productora Jette Lehman.