Europa cambia más la suerte que las sensaciones a una blanda Real
Barrenetxea puso fin a la racha de cuatro partidos sin marcar para adelantar a los de Imanol, un mal despeje de Aihen permitió empatar al Niza al borde del descanso y Remiro paró el quinto penalti señalado en seis partidos para lograr el primer punto.

Sin ser completamente reparador, el viaje por la Costa Azul al menos ha servido esta vez para que la Real sienta que la suerte parece estar cambiando, algo que, vistos los partidos anteriores, no es poco. Una Real excesivamente blanda en ambas áreas, volvió a conceder otro penalti de esos modernos, de VAR por innecesario agarrón de Pacheco, que esta vez Remiro sí pudo despejar, lo que permitió al equipo de Imanol arrancar puntuando en una de sus, a priori, salidas más complicadas en esta primera fase de la renovada Europa League.
De inicio, Imanol quiso agitar el árbol con un once sorpresivo, con tres centrales y con nueve jugadores de Zubieta -en el debut europeo y como titular de Jon Martín-, Remiro y con Brais Méndez como único extranjero. El experimento, con Odriozola y Aihen en los laterales, Brais de vuelta al once y Oyarzabal y Barrenetxea como jugadores más adelantados, tuvo sus luces y sus sombras, con Barrenetxea y Martín entre las primeras y errores que viene repitiéndose en exceso en este arranque de temporada.
Con poco control del balón en el centro del campo, la Real se mostró excesivamente blanda en ambas áreas, donde se deciden básicamente los partidos y los puntos.
Adelante, a Mikel Oyarzabal le volvió a faltar algo de chispa en un par de acciones que con otro estado de forma el capitán realista no hubiera fallado, mientras que atrás pecó de bisoñez, concediendo rechaces que pagaron caros, como el mal despeje de Aihen Muñoz, que pagó con el empate a uno al borde del descanso, dejando sin premio una primera parte en la que, a los puntos, la Real fue mejor.
DESATASCA BARRENE
Y es que, previamente, en el minuto 18, Barrenetxea, de un golazo, había puesto fin a la sequía goleadora de los txuri-urdin, tras un robo adelantado en el que Brais conectó con el donostiarra, que marcó de un disparo al borde del área.
La segunda parte resultó otro ejercicio de resistencia que no pintaba nada bien cuando el quisquilloso árbitro danés Krogh pitó a instancias del VAR por agarrón de Pacheco a Dante, leve, pero que las repeticiones hacen más escandalosas. Afortunadamente, Remiro, que había encajado los cuatro penaltis en Liga, adivinó la intención a Guessand, acción determinante.
Físicamente inferiores, Imanol buscó contundencia en los cambios, que encontró básicamente en Aramburu y pudo traerse un punto.

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