Ni intriga, ni tensión, ni personajes interesantes

Reconozco que las primeras películas de Brad Anderson me gustan muchísimo. Es un director que ha sabido exprimir a las mil maravillas los recursos del género y realizar películas muy efectivas y entretenidas.
Efectivamente estoy hablando en pasado; desde que en el año 2013 dirigió “La última llamada”, prácticamente todo lo que ha hecho es muy irregular. Y “La Hora del silencio” roza el desastre.
Para empezar, la película sufre de un ritmo terriblemente desigual. Durante sus primeros compases parece que algo interesante podría suceder, pero rápidamente se pierde en una narrativa aburrida y predecible.
Las escenas se alargan innecesariamente, con momentos que incluso carecen de propósito y personajes que nunca se desarrollan lo suficiente como para que uno se interese por ellos.
El reparto, compuesto por actores muy competentes, está completamente desaprovechado. Es desconcertante ver cómo incluso intérpretes que han demostrado su talento en otras producciones parecen estar desganados o, simplemente, no tienen suficiente material para trabajar.
Es una de esas películas “genéricas”, hechas casi en modo automático y que se olvidan a los pocos segundos de haberla visionado. Los intentos por crear una atmósfera tensa se ven ahogados por una falta de originalidad en la dirección artística y el uso predecible de tropos comunes en el género. Anderson, que en otras ocasiones ha demostrado ser capaz de dirigir buenos thrillers, aquí parece haber caído en la complacencia o la desorientación creativa.
Es un filme que no solo no logra destacar en un género saturado, sino que fracasa en cumplir con lo mínimo esperado en un thriller psicológico: ni intriga, ni tensión, ni personajes interesantes.
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