Un buen novio
Es muy difícil arrancarse las cadenas invisibles. Por lo tanto, entre el sexo y los abusos machistas de poder y los defectos éticos de un club de fútbol no es fácil establecer un discurso político. Solamente se me ocurre cantar aquello de “así, así… (gana o pierde) el Madrid”. La costumbre de la derecha española de palco y pelotazos es que el Real Madrid en la cabeza de su emperador Florentino Pérez y todo lo que hacen sus empleados está por encima de cualquier filtro o proceso. Habían decretado que Vinicius Jr. iba a ganar el Balón e Oro de este año. Habían preparado una fiesta descomunal con decenas de invitados. Pero alguien filtró que había quedado en segundo lugar, y la reacción infantiloide, autoritaria, despreciativa fue no presentarse nadie del club en la gala. Así, así se demuestra que no sabe perder el Madrid.
Claro que juntar esta reacción junto a las declaraciones de las dirigentes de Más Madrid y Sumar sobre el asunto Errejón nos coloca, de nuevo, ante un espejo cóncavo. Hay tantos planos en esta demolición descontrolada de un espacio político, es tan difícil delimitar responsabilidades que escuchar a Rita Maestre decir de Iñigo Errejón que era “un buen novio”, cortocircuita cualquier análisis no emocional. Vista esa declaración en directo transmitía autenticidad. Sinceridad. Su dolor indisimulado se contenía en un ejercicio de raciocinio conservador.
No existen prácticas sexuales prohibidas entre adultos. Con el consentimiento mutuo todo es posible. Las restricciones son morales. No confundamos los planos de este debate que se está yendo del cauce adecuado.

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