Arnaitz GORRITI
SASKI BASKONIA VS VIRTUS BOLONIA, ANATOMÍA DE UN DESASTRE

Moneke solo puso la guinda en la derrota ante la Virtus de Bolonia

Chima Moneke se está llevando los palos por el «tres más uno» que concedió el jueves a Will Clyburn, pero por desgracia, las calamidades de Saski Baskonia fueron mucho más repartidas, empezando por la pasividad defensiva de los presentes en el parqué, seguido de las decisiones de un Pablo Laso que, a pesar de todo, tenía razón en definir como «una castaña» el tiro ganador de los de Ivanovic.

(Jaizki FONTANEDA | FOKU)

Algo tiene el baloncesto de hipnótico, que las jugadas que bordean la histeria, como el «tres más uno» de Will Clyburn frente a Saski Baskonia. Uno las tiene que ver una y otra vez, sin parar... a veces porque espera que, por arte de magia, ese último balón salga escupido por el aro y para que la estúpida falta del Chima Moneke de turno se convierta en el hermano gemelo del «tapón del barbero» que Manu Ginóbili le puso a James Harden en aquellos play-offs de la NBA...

Pero no hay manera. Si algún osado quisiera volver revivir la dolorosa secuencia del «Herrerazo» en aquellas Finales de la Liga ACB 2004/05, verá que Alberto Herreros volverá a meter el triple ganador, y verá a Will Clyburn «levantarle» un partido ganado al Baskonia la noche del jueves 12, sumándole un tiro libre ganador al triple que anotó contra tabla. «Una castaña», como lo definió Pablo Laso.

«Una castaña» que deja a los gasteiztarras en la decimocuarta plaza de la Euroliga con un balance de 6-9, y con la perspectiva tenebrosa de cerrar la primera vuelta el martes 17 en Belgrado frente al Maccabi y el jueves 19 en la pista del Panathinaikos.

«UNA CASTAÑA»

precedida por una secuencia de calamidades. Porque Chima Moneke es quien más palos se está llevando, pero solo le puso la guinda. «Hay que hacer falta antes» desveló Laso en rueda de prensa. La última acción del partido arrancó a falta de 4,5 segundos y con 81-78.

Y Moneke ¡vaya si se equivocó! El nigeriano vigilaba el saque de Clyburn, que fue hacia Shengelia, y fue en busca del georgiano, perdiendo la referencia de su defendido. Clyburn recibió el pase de vuelta del excapitán baskonista y afrontó la transición, superando a Moneke y encarando libre de marca la canasta. El alero se levantó a casi nueve metros, recibiendo el contacto de Moneke, con fatídico resultado.

El quinteto sobre la pista del Baskonia lo completaban Forrest, Rogkavopoulos, Kamar Baldwin y Donta Hall. El heleno y el georgiano Kamar Baldwin se fueron con sus respectivos pares, Grazulis y Morgan, y ninguna incidencia tuvieron en la jugada.

No se puede decir lo mismo de Trent Forrest y Donta Hall. El pívot marcaba a Shengelia, aunque después levantó la mano para «puntear» el triple de Clyburn. ¿Desde dónde?

Hall acompañó en la carrera al alero de la Virtus pero cuando la estrella de los italianos se clavó a más de ocho metros, Donta Hall tenía uno de sus pies dentro de los 6,75 metros. ¡Intentó taponar el tiro de Cyburn con metro y medio de margen! Con Shengelia fuera de juego, acompañar a Clyburn no bastaba, sobre todo desde el momento en que pudo ver al jugador de la Virtus superar a Moneke, descartado tras el «tuya-mía» de Clyburn y Shengelia.

Trent Forrest puede dar testimonio de los errores de Moneke y Hall. Pero es que Forrest estaba encargado de Isaia Cordinier, y el base norteamericano dejó irse al francés, que se pasó toda la acción pidiéndole el balón a Clyburn. Si este hubiera querido, hubiera tenido un pase franco para un Cordinier solo en los 6,75 metros.

¿Hubiera podido asumir la defensa a Clyburn, con Moneke descolgado, dejando a Donta Hall para el intento de tapón? Sería lo suyo, pero no tomó ni a Cordinier ni a Clyburn. Total, Clyburn lanzó rodeado por tres rivales aunque en realidad pudo tirar solo.

«CON SIETE DE VENTAJA

hemos ido a por ellos en lugar de esperarles», se quejó Pablo Laso de las rápidas transiciones italianas que los mantuvieron con opciones hasta el final.

Errar 6 de 8 en tiros libres a partir del 70-68 es algo que escapa a lo que los técnicos pueden controlar, o el 2 de 14 en triples de Howard. Un Howard que fue el protagonista de todos los cambios del Baskonia en la recta final, casi siempre en lugar de Forrest y una vez por Donta Hall. Nadie más de los que estaban en el banquillo saltó a la cancha.

Y de cara a la última defensa del Baskonia, si hubo algo chirriante fue que dos de sus mejores defensores, Sedekerskis y Diop, estaban en el banquillo. El capitán del Baskonia salió del campo a falta de 8.23 para el final y con 61-58. Khalifa Diop, en uno de sus mejores partidos, no jugó los 3.31 minutos finales. El resultado era de 70-68 cuando Diop se fue.

Sorprende que Sedekerskis tuviese 31 minutos para no jugar el último cuarto, justo cuando Ivanovic planteó un quinteto sin pívots puros.

«El equipo ha estado sólido defensivamente», declaró Laso. Pero en el último minuto encajó 10 puntos en cuatro posesiones. Ello no invalida que el tiro final de Clyburn fuese «una castaña», pero Saski Baskonia facilitó una remontada que jamás debió pasar.