Aramburu amplía su estancia hasta 2030 y Sadiq sale cedido al Valencia
El lateral derecho, internacional con Venezuela, seguirá vinculado al club txuri-urdin al menos hasta el final de la temporada 2029-2030 y tendrá, según varios medios, una claúsula de 60 millones de euros. El Valencia hará oficial hoy la cesión de Sadiq.

Unos que se van y otros que prolongan su estancia. Sadiq Umar y Jon Mikel Aramburu toman caminos distintos en sus trayectorias. El primero, presente ayer en el palco del Valencia-Real Madrid, sale cedido al club ché, que hoy mismo lo hará oficial; mientras que el segundo seguirá en la Real hasta la temporada 2030.
Ambas noticias eran un secreto a voces. Después del entrenamiento, el internacional con Venezuela se pasó por las oficinas de la Real para firmar su nuevo contrato, que tendrá una cláusula de rescisión, según varios medios, de 60 millones de euros. El jugador subrayó estar «muy contento y muy feliz, en el lugar en el que quiero estar. Quiero seguir creciendo y mejorando defendiendo el escudo de la Real, así que contento por poder estar muchos años aquí».
El lateral reconoció que «como siempre digo, intento dar lo mejor en cada entrenamiento y en cada partido. Las cosas me están saliendo bien, pero quedan muchos años y hay que seguir trabajando para mejorar cada día».
Asimismo, Aramburu cree que «tenemos un gran equipo, un gran futuro, una gran cantera y la Real hace las cosas muy bien, así que nos espera un futuro prometedor».
Por último, aspira a «que las cosas salgan de la mejor manera, seguir creciendo como club y aspirar a competir en todas las competiciones».
SADIQ, AGUR Y AMUNT
El delantero nigeriano pasó ayer las correspondientes pruebas médicas en Valencia y vestirá la camiseta ché hasta junio. El club, propiedad del singapurense Peter Lim, vive un momento convulso -lo cual tampoco es demasiado noticioso-.
Sadiq viajó el jueves hasta la capital del Turia y ya saludó a los medios que le aguardaban con el clásico «amunt», el grito de guerra de la siempre exigente afición valencianista.
La Real soluciona así, por ahora, una de las patatas calientes que tenía entre manos. Con la llegada de Óskarsson en el último día del mercado veraniego, el nigeriano pasó a ser el tercer delantero centro de la plantilla.
Sadiq llegó a la Real en el verano de 2022, procedente del Almería, donde con su peculiar estilo de juego -uno de esos jugadores espigados con pinta de desgarbados- había destacado como goleador. El club pagó 20 millones de euros -el fichaje más caro de la historia en ese momento- y le firmó un contrato hasta 2028.
Con su característico vendaje en la cabeza, no pudo tener mejor estreno, con un testarazo a la red frente al Atlético. Pero en su tercer encuentro, en Getafe, se rompió el ligamento cruzado de su rodilla derecha. Catorce meses después, sendos golazos ante Sevilla y Osasuna abrían una puerta a la esperanza, pero fue solo un espejismo. Los últimos meses del nigeriano han sido un compendio de tropiezos, resbalones, malos controles, peores conducciones, continuos fueras de juego… muy lejos de lo que se pide a un jugador profesional, posiblemente lastrado por el aspecto mental.
COMO UNA MASCOTA
Hay un punto peor que ser criticado o silbado por la propia afición, y es cuando uno se convierte en el hazmerreír de sus hinchas, una especie de mascota. Ese es el momento de cortar amarras, si no lo fue antes. Generalmente les sucede a los delanteros, y Sadiq ni es el primero ni será el último. Obviamente, no es una situación exclusiva de la Real.
A punto de cumplir los 28, tiene ahora por delante media temporada para resetear su cabeza y volver a sentirse futbolista. Que haya opción de compra es lo de menos, porque las arcas del Valencia son un nido de telarañas, pero si las cosas le van medianamente bien no le faltarán novias, porque el gol es un tesoro codiciado que se paga. Lo cual sería ahora mismo el mejor escenario para que Real recuperara parte de la inversión.

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