Mesa a tres bandas para analizar el futuro de la planta de BSH en Ezkirotz
Los Gobiernos navarro, con la lehendakari María Chivite a la cabeza, y español se reunieron ayer con directivos de BSH para analizar la situación de la planta de Ezkirotz, en la que se fabrican frigoríficos y lavavajillas y que la compañía alemana quiere cerrar, lo que supondría la pérdida de 660 empleos directos y otros tantos indirectos.

La lehendakari María Chivite anunció ayer la creación de una mesa de trabajo en la que estarán representados el Gobierno español, el Ejecutivo foral y la empresa alemana BSH para explorar «todo tipo de posibilidades» que permitan continuar con la actividad de la planta ubicada en Eskirotz.
Lo adelantó Chivite después de la reunión que mantuvo con el ministro español de Industria, Jordi Hereu, y directivos responsables de BSH en Europa ante la intención de la compañía de iniciar el proceso de cierre de la planta de fabricación de frigoríficos y lavavajillas ubicada al sur de Iruñea.
La lehendakari evitó concretar un calendario para que se comience a reunir esta mesa, aunque valoró de manera «positiva» el encuentro a tres bandas celebrado en Madrid. Chivite recordó que están en juego 660 empleos directos más otros tantos indirectos. «El Gobierno de Navarra va a pelear todos y cada uno de los puestos de trabajo y desde luego que sigamos siendo la comunidad más industrializada de España», aseguró.
Asimismo, incidió en que este foro explorará «todo tipo de posibilidades» que se puedan poner encima de la mesa, «con socios, con inversores, con reindustrialización, con nuevos productos».
Aunque la lehendakari concretó que BSH solo ha abierto la puerta a esa mesa, no a revertir el cierre, calificó el encuentro de «positivo, porque partimos de nada, y ahora podemos trabajar en un horizonte de esperanza para esos trabajadores».
Chivite estuvo acompañada en Madrid por el consejero de Industria y de Transición Ecológica y Digital, Mikel Irujo; y la consejera de Derechos Sociales, Economía Social y Empleo, Carmen Maeztu. Por parte del Ministerio de Industria participó también la secretaria de Estado del ramo, Rebeca Mariola; mientras que por la multinacional asistieron el director de BSH para Europa, Christian Prenzel, y el jefe de Producción Global, Jörg Ulrich.
Antes de la reunión, la plantilla se concentró a las puertas de la fábrica de Ezkirotz con una pancarta con el lema «BSH no se cierra. Por la industria navarra».
REUNIÓN CON EL COMITÉ
El presidente del comité de empresa, Juanjo Hermoso de Mendoza, señaló que, después de estar durante varias semanas solicitando la presencia de una interlocución con capacidad de negociación y de decisión por parte de la multinacional alemana, «las gestiones han cristalizado en un primer encuentro en el Ministerio de Industria».
El representante de los trabajadores indicó que el comité confía en el Gobierno de Nafarroa, con el que se reunirán hoy para que se les informe sobre el encuentro de ayer.
Hermoso de Mendoza manifestó que esperan que «la interlocución que se genera a través de este encuentro se mantenga, y eso suponga que se abra una vía que nos dé una alternativa para buscar la reversibilidad o un plan de reindustrialización».
Relató que en la fábrica «los ánimos están bajos; hay muchísima incertidumbre y no estamos trabajando en una situación de normalidad, estamos trabajando en una situación de excepcionalidad, la producción no sale como sería habitual en un año ordinario de trabajo. Emocionalmente hay una carga muy potente en el sentido más negativo».
El sindicalista sostuvo que «esto va a ser muy largo» y que irán tomando decisiones según los acontecimientos: «No vamos a hacer planificaciones ni estrategias a tres, cuatro o cinco semanas vista», declaró.

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