El Eibar se sacude dos malas costumbres para reencontrarse con la victoria
Los azulgranas consiguen su segunda victoria de la temporada a domicilio tras haber perdido en sus siete últimos desplazamientos. Los goles de Corpas, Mada y Guruzeta permitieron remontar un marcador adverso por primera vez este curso.

Año nuevo, nuevas costumbres. Y bien que lo celebra el Eibar porque las viejas eran malas a rabiar. Cuatro meses habían pasado desde que un error de Lizoain le habían dado los tres puntos en Albacete. Sumó uno en su siguiente desplazamiento, nada menos que en Almería, y desde entonces la nada absoluta. Siete derrotas había encadenado, merecidas en su mayoría, para lastrar una trayectoria que los resultados en Ipurua, buenos pero no tan rotundamente homogéneos, no han alcanzado a equiparar con la de los mejores. Pero sí a mantener un hilo de esperanza que hoy, a cinco puntos del play-off, fluye con más fuerza que ayer.
Por el resultado, principalmente. Porque la primera parte del Eibar, ante un rival en descenso, fue lamentable y en el último tramo del partido hubo que sufrir y encomendarse a todos los santos. Incluido Magunagoitia, que en el descuento tiró de reflejos para despejar junto al larguero un remate con muy mala leche de Camarasa. Tres minutos después, en la última acción del partido, llegaba la sentencia, que no solo refrendaba el segundo triunfo a domicilio de su equipo, sino que lo convertía en el más abultado del curso y permitía al Eibar sacudirse otra mala costumbre: hasta ayer no había sido capaz de remontar un marcador adverso.
Nada de eso pareció posible en un primer tiempo que el Eibar afrontó con cinco novedades, incluyendo a los debutantes Javi Martínez e Iván Gil, y que acabó sin haber disparado una sola vez entre los tres palos. Tuvo su momento pero el Eldense aprovechó un error garrafal en la salida de balón para ponerse por delante y los guipuzcoanos no solo fueron incapacces de reaccionar, sino que se vieron totalmente sometidos por un rival que bien pudo haber ampliado el marcador antes del descanso.
No hacerlo fue su primera equivocación. La segunda, regalar el balón en la reanudación a un Eibar que dio un paso adelante para estar más cerca del área e ilusionarse con la remontada. Más aún después de que Nacho cometiera un penalti evitable sobre Bautista que Corpas, olvidando su oneroso error en Huesca, convirtió en el empate.
El Eldense reaccionó de inmediato, pero una contra mientras los locales protestaban por la mano de Nolaskoain -que fue clara aunque llegó de rebote y cualquiera sabe ya cuándo son sancionables- permitió a Mada marcar el 1-2. No se rindió el equipo alicantino, que acabó poniendo cerco a la portería de Magunagoitia. Se sucedieron las ocasiones, algunas clarísimas, pero el gol llegó en el área local, con una contra en la última jugada del partido que culminó Guruzeta.

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