Rusia e Irán refuerzan con un nuevo pacto estratégico sus lazos militares
Vladimir Putin y Masoud Pezeshkian firmaron en Moscú, a tres días de la investidura de Donald Trump, un acuerdo de asociación estratégica que refuerza su cooperación militar con una alianza para contrarrestar cualquier «dictado» de Occidente. Ambos países, sometidos a sanciones, han acelerado su acercamiento en los últimos años.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y su homólogo de Irán, Masoud Pezeshkian, firmaron ayer en el Kremlin un Acuerdo de Asociación Estratégica Integral, que incluye también la cooperación en materia de seguridad y defensa, con el que enviaron un primer aviso al futuro presidente de EEUU, Donald Trump, cuya investidura será el lunes. «Todos los países son iguales, grandes y pequeños», aseguraron ambos mandatarios.
Rusia, que ha firmado en los últimos años acuerdos similares con China y Corea del Norte para hacer frente a la hegemonía estadounidense, ha tenido en Irán un estrecho aliado durante la guerra en Ucrania. Sometidos a fuertes sanciones internacionales que afectan a sus economías, ambos han acelerado su acercamiento, sobre todo desde la invasión de Ucrania.
ACUERDO SIN ASISTENCIA MUTUA EN CASO DE AGRESIÓN
El acuerdo llega en un momento de debilidad para Teherán, que teme nuevos ataques de Israel y una nueva andanada de sanciones una vez que Trump llegue a la Casa Blanca. Y después de que Rusia e Irán salieran perdiendo con el derrocamiento de Bashar al-Assad.
Con todo, incluye planes para «desarrollar la cooperación militar» y apoyarse mutuamente ante «amenazas a la seguridad», pero no una cláusula de asistencia mutua en caso de agresión como la que Moscú firmó con Pyongyang, que prevé «ayuda militar inmediata» en caso de agresión armada por parte de un tercer país, y que ha supuesto el despliegue de soldados norcoreanos en la región rusa de Kursk.
En virtud del acuerdo, Moscú y Teherán se comprometen a no ayudar militarmente al agresor en caso de que uno de los dos países sea víctima de una agresión, y a hacer todo lo posible para que dicho conflicto se resuelva a la luz de derecho internacional. De hecho, en la rueda de prensa conjunta, Pezeshkian consideró que la guerra y las acciones militares no son la solución y saludó el arreglo político para el conflicto entre Rusia y Ucrania.
Además del refuerzo de la cooperación en defensa y seguridad, el acuerdo prevé intercambios «en el ámbito de los usos pacíficos de la energía atómica» y «la construcción de instalaciones nucleares».
Teherán y Moscú quieren actuar como contrapeso, junto a Pekín y Pyongyang, a la influencia estadounidense. Han forjado vínculos estrechos y se apoyan mutuamente en muchos temas internacionales.
De hecho, la firma del acuerdo tuvo lugar tres días antes del regreso a la Casa Blanca de Trump, artífice de una política conocida como de «máxima presión» hacia Irán durante su primer mandato.
UN MUNDO MULTIPOLAR
«Irán y Rusia, conscientes de su responsabilidad histórica, están construyendo un nuevo orden», escribió Abbas Araghchi, ministro de Exteriores iraní, en un artículo publicado por la agencia rusa Ria Novosti. Señaló que se trata de reemplazar la «hegemonía» -occidental- por la «cooperación».
Putin instó a «regresar a los orígenes» en las relaciones internacionales, es decir, a la Carta de Naciones Unidas y a la aplicación del derecho internacional al margen de intereses «espurios».
De hecho, uno de los objetivos del acuerdo es reforzar las posiciones de ambos países a la hora de, según explicó, «enfrentarse conjunta y firmemente a las presiones externas y a la práctica del dictado en el empleo de sanciones ilegítimas políticamente motivadas», para lo que intentarán, según el acuerdo, «minimizar» los riesgos para los dos.
Pezeshkian se mostró convencido de que es posible cooperar «sin injerencia exterior, sin actores ajenos a la región» y que ambos países pueden «ignorar las recomenda- ciones del país al otro lado del océano». «Los acuerdos alcanzados hoy darán un gran impulso a la construcción de un mundo multipolar», aseguró.
Ucrania intensifica sus ataques a larga distancia
El Ejército y los servicios de Inteligencia ucranianos han intensificado la frecuencia y la efectividad de sus ataques aéreos a larga distancia dentro de Rusia contra objetivos militares y de sectores energéticos e industriales que alimentan a las fuerzas armadas del Kremlin, justo antes de la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump. Los bombardeos, en los que ha empleado armamento de fabricación propia y misiles Atacms y Storm Shadow de EEUU y Gran Bretaña, son también una advertencia de que Ucrania es capaz de hacer daño al enemigo y de llevar la guerra a su territorio pese a la inferioridad que le hace perder territorio a diario en el frente. De hecho, Moscú anunció ayer la toma de Slavianka, en Donetsk. Rusia informó de un nuevo ataque ucraniano contra la región fronteriza de Belgorod con misiles Atacms y prometió no dejarlo sin respuesta.GARA

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