Trump bendice la ocupación e impulsa nuevas ofensivas de colonos y militares
La revocación de las escasas sanciones a colonos israelíes que había adoptado EEUU fue la bendición de Donald Trump a la ocupación nada más llegar a la Casa Blanca, y alentó otra oleada de ataques contra poblaciones palestinas y una nueva operación del Ejército contra la castigada Jenin, donde mató al menos a diez personas.

La orden ejecutiva del nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que en su primer día de mandato revocó las sanciones contra colonos en Cisjordania, dio un aliento más a la ocupación, al apartheid y a la persecución de los palestinos en su tierra, a la vez que Israel ha trasladado los actos genocidas de Gaza a las ciudades cisjordanas.
En una de las escasas medidas adoptadas por Washington, el pasado noviembre sancionó a compañías y particulares israelíes por participar en actos «contra civiles o en la destrucción o desposesión de bienes» de palestinos en Cisjordania.
Los ministros israelíes de extrema derecha se apresuraron a aplaudir la revocación de Trump. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, agradeció el apoyo «inquebrantable e inflexible al Estado de Israel».
Según las autoridades palestinas, la decisión de Trump «es el precio que Smotrich obtuvo a cambio de aceptar un alto el fuego en Gaza».
Por su parte, el líder de Poder Judío y exministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir -quien dimitió tras la firma del acuerdo de alto en fuego en Gaza- calificó el movimiento de Trump de «histórico» y dijo que «corrige un gran error que se perpetuó en los últimos años» bajo el Gobierno de Joe Biden.
Y eso a pesar de que la Administración del presidente demócrata dio un apoyo histórico a Israel en armamento (más de 17.000 millones de dólares) y en respaldo político, y evitó durante meses el alto el fuego mientras Israel llevaba a cabo el genocidio en la Franja de Gaza.
Trump también alentó la reanudación de las matanzas, al dudar no solo de que el alto el fuego pueda transformarse en el fin definitivo de la agresión a Gaza, sino de que vaya a durar. Cuando un periodista le preguntó sobre el asunto, el magnate respondió: «No estoy seguro. Esta no es nuestra guerra, es su guerra. Pero no tengo confianza».
La tregua se encuentra en su primera fase, pero declaraciones de las autoridades israelíes amenazan la continuidad hasta la segunda, en la que debería negociarse el fin definitivo de la agresión.
Incluso antes de que la decisión de Trump fuera pública, colonos israelíes atacaron al anochecer del lunes las aldeas de Al-Funduq y Jinsafot, en el norte de Cisjordania, donde unos cincuenta enmascarados quemaron coches, casas y tiendas, bajo la protección del Ejército israelí. Un total de 21 personas resultaron heridas.
DIEZ MUERTOS EN LA OPERACIÓN MILITAR EN JENIN
En paralelo a los ataques de los colonos, el Ejército lanzó otra brutal operación contra la ciudad de Jenin, en la que al menos mató a diez personas e hirió a 40, entre ellas varios médicos y trabajadores sanitarios. Trasladando la violencia de Gaza a Cisjordania, las tropas israelíes irrumpieron en varios barrios, cercaron algunas viviendas y volvieron a destrozar el asfalto de las carreteras con sus excavadoras, como han hecho en anteriores incursiones.
En vídeos difundidos por palestinos se observa cómo los soldados disparan contra dos civiles que circulan por las calle, alcanzando a uno de ellos, o cómo los disparos impactan cerca de los pies de un anciano que cruza la calle cargando una bolsa.
La Media Luna Roja denunció que las fuerzas de ocupación impedían su acceso al campo de refugiados, convertido en un campo de batalla.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, señaló que la operación, bautizada Muro de Hierro, será «extensa y significativa».
El presidente del Consejo Nacional Palestino -el órgano legislativo de la OLP-, Rauhi Fatú, alertó de que es parte de los preparativos de Israel para anexionar grandes zonas de Cisjordania, con medidas que incluyen aislar ciudades, levantar puestos de control e imponer un cerco exhaustivo.
RESISTENCIA Y COLABORACIÓN
Por su parte, Hamas llamó a «una movilización general hacer frente a la agresión de la ocupación en Jenin y apoyar a los combatientes de la resistencia», aumentando «los enfrentamientos con el Ejército de ocupación».
Las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina se retiraron a los alrededores del campamento de refugiados tras en el inicio de la operación israelí, después de haber llevado a cabo durante semanas su propio asedio al campo y su propia operación contra la resistencia palestina, en la que detuvieron a cientos de personas y al menos provocaron una decena de muertos.
Solo en el último año Israel ha lanzado 80 incursiones a Jenin, uno de los focos de la resistencia palestina, matando a más de 220 personas. Los militares han levantado nuevos controles, llegando a cerca de 900 bloqueos que paralizan los movimientos de la población palestina.
Este aumento de la colaboración histórica de la Autoridad Palestina se observa como una demostración para convencer a Israel de que le permita gestionar la seguridad en Gaza tras el alto el fuego.
El jefe del Ejército israelí, Herzi Halevi, ya había instado el lunes a sus tropas a prepararse para lanzar «operaciones significativas» en Cisjordania.
Los gazatíes encuentran decenas de cuerpos cada día
El Gobierno de Gaza sumó ayer al cómputo de muertos en la Franja otros 72, entre ellos tres personas que murieron por disparos de francotiradores israelíes el lunes en Rafah, a pesar del alto el fuego. Ayer, los soldados mataron a una cuarta persona en esta ciudad. El resto son cadáveres recuperados por los equipos de emergencias entre las ruinas, más de 200 desde el alto el fuego. El número de muertos registrados llegaría así a los 47.108, aunque el total puede ser cuatro veces más.
El dimisionario jefe del Estado Mayor israelí, Herzi Halevi, aseguró que el Ejército mató a «20.000 agentes de Hamas» en Gaza y que su brazo militar está «gravemente tocado», pero el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, admite que la resistencia palestina ha reclutado casi tantos nuevos combatientes como los que perdió, con lo que la ofensiva israelí ha creado una receta para una «insurgencia duradera».GARA
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