La Real no se rinde, pero esta vez se queda sin billete a la final
El Real Madrid se jugará el título el domingo con el Barcelona tras derrotar con apuros a un rival que nunca claudicó. Los dos goles de Amaiur, el segundo de ellos en el descuento, mantuvieron vivas a las donostiarras hasta el pitido final.

La Real seguirá por televisión el desenlace de la Supercopa. Al contrario que en sus dos anteriores participaciones, quedó apeada del torneo en semifinales. La clasificación es para el Real Madrid, que hizo buenas las quinielas aunque, como también cabía prever, no disfrutó de un triunfo cómodo ante un rival que no se rindió y que incluso en el descuento, cuando la semifinal parecía decidida, acortó distancias.
Atendiendo al discurso de su capitana y su entrenador, las donostiarras creyeron, quisieron y se sintieron grandes ante un Real Madrid que solo fue superior, lo que les permite volver a casa dolidas, pero orgullosas. No es tan halagüeña otra lectura, la que se refiere al fondo de armario de un equipo que afrontó el choque con solo una novedad respecto al once que derrotó al Espanyol -Izarne por Cecilia en ese lateral zurdo que sigue sin encontrar dueña; además, Amaiur pasó a la punta, dejando a Franssi en la derecha- y que todavía aspira a llegar muy alto en dos competiciones. Son cuatro aún en el caso de las blancas, pero no parece que la preocupación de Alberto Toril sea la misma. El técnico madrileño recuperó para el once a siete jugadoras de su máxima confianza que había reservado frente al Eibar. Y cuatro de las cinco futbolistas que entraron al campo en el segundo tiempo son campeonas del mundo.
No se notó al final de un partido al que la Real llegó mucho más enchufada pese a que el partido parecía sentenciado desde bastante antes. Claro que también pareció que el Real Madrid podía vivir su gran noche cuando se adelantó rápido en el intercambio de golpes con el que arrancó la cita. Apari cortó el centro de Olga que buscaba a Bruun, pero Weir estuvo lista para cazar el rechace con un chutazo.
También fue rápida la respuesta txuriurdin. Probó Amaiur, que giró demasiado la cabeza para rematar un centro de Cahynová, después se fue fuera el remate de Eizagirre y a la tercera llegó el gol. Gran pase de la capitana para el desmarque de Amaiur, que se coló entre las centrales para sortear a Misa con apuros y superar a María Méndez, firmando así el empate.
Se reiniciaba el partido con un Real Madrid que se quedaba con el balón y una Real que intentaba hacer daño a la contra. La que se lo hizo fue Leupolz, que se iba con la rodilla tocada y cara de preocupación. Curiosamente, el equipo blanco con su marcha, tras la que Angeldahl retrasó su posición, Athenea entró para colocarse en la izquierda y Caicedo pasó a la derecha, encontró más facilidades que hasta entonces. De sus botas, de hecho, llegaron las mejores ocasiones y también la asistencia para que Angeldahl anotara el segundo gol madridista.
Se apagó un tanto la Real, que tampoco lo pasó bien en el arranque de la reanudación, cuando su rival le dio el balón para esperar su opción de sentenciar a la contra, y el VAR le salvó del penalti que había visto la árbitra. Justo cuando empezaba a reanimarse, Linda Caicedo salió imparabe desde su propio campo y se plantó ante Lete para marcar el 3-1.
Parecía la sentencia, pero la Real también asimiló este golpe y dio un paso adelante frente al conformismo de su rival. En el 89, Lorena acortó distancias y aunque el gol fue anulado por una dudosa falta previa de Mirari, azuzó la fe de unas y los temores de las otras. Con razón porque ya en el descuento, un cabezazo de Amaiur colocó el 3-2 en el descuento. Demasiado tarde, tristemente, y solo sirvió para prolongar la emoción.

Martxoaren 3ko biktimen aurka jo du Gasteizko gotzainak: «Tentsioa dago»

Los kurdos lo pierden todo contra Damasco

«Xeberri eta biok hiru kantaldi egun berean egitera iritsi ginen»

Israel exhibe su impunidad en los escombros de la Unrwa en Jerusalén
