Iker BIZKARGUENAGA

San Miguel decide su respuesta al órdago de Osakidetza en pediatría

La Taberna Mayor de San Miguel acoge esta tarde una asamblea para informarse y decidir qué pasos dar tras constatar que Osakidetza no va a cubrir el puesto de pediatra vacante desde hace año y medio. Un vacío que ha alterado la atención sanitaria en este barrio basauriarra. En la AAVV tienen claro que no es un asunto puntual ni local.

Sobre estas líneas, un cartel reclama un pediatra a jornada completa en un comercio de San Miguel. En la página siguiente Javier Collado y Txutxi Villaverde, de la Asociación de Vecinos de San Miguel.
Sobre estas líneas, un cartel reclama un pediatra a jornada completa en un comercio de San Miguel. En la página siguiente Javier Collado y Txutxi Villaverde, de la Asociación de Vecinos de San Miguel. (Monika DEL VALLE | FOKU)

La decisión, a estas alturas no sorpresiva pero no por ello menos lesiva, de que Osakidetza finalmente no cubrirá el puesto de pediatra que San Miguel lleva demandando desde hace año y medio, ha vuelto a generar revuelo y movimiento entre los vecinos y vecinas de este enclave de Basauri lindante con Arrigorriaga. Y ha puesto de relieve, una vez más, las carencias del servicio público de salud.

En San Miguel el servicio de pediatría quedó tocado a raíz de la jubilación, en setiembre de 2023, de la anterior profesional, situación de la que ella misma informó a las familias meses antes de llevarse a efecto, para ponerles sobre aviso. «En torno a mayo, a la Asociación de Vecinos vinieron varios padres y madres; la doctora que estaba entonces de pediatra les había dicho que se marchaba y que no sabía si iba a venir alguien. Las familias vinieron a ver si nosotros podíamos averiguar algo. Hablamos con la OSI de Galdakao y nos dijeron que estuviéramos tranquilos, que en el momento en que se fuera iban a poner otro pediatra». No ocurrió tal cosa.

Javier Collado, miembro de la AAVV de San Miguel evoca para este periódico el inicio de un problema asistencial que ha ido quemando etapas sin que nadie le haya dado solución. Le acompaña su compañero Txutxi Villaverde, quien matiza que los médicos del ambulatorio «sí que nos dijeron que pensaban que no iban a poner otro pediatra». Algo que les dejó «con la mosca detrás de la oreja». Pero como desde la OSI les indicaron lo contrario, así se lo hicieron saber a los padres y madres que habían acudido a la asociación.

Y así quedó el asunto, «todos tranquilos». Hasta que se percataron de que no, que allí no iba a aparecer sustituto alguno. «Fue a raíz de saber eso cuando empezamos a movernos, a organizar movilizaciones, a acudir al Ayuntamiento... De forma que al final, de un modo un tanto extravagante, el Consistorio llegó a un acuerdo con Osakidetza por el cual iba a venir aquí una pediatra, o bien dos horas al día, o dos días completos a la semana».

EL AYUNTAMIENTO «SE RAJÓ»

Esa doctora llegaría del también basauriarra ambulatorio de Kareaga -está en la otra punta del municipio-, donde hasta ese momento había dos profesionales en pediatría. A partir de aquel momento, una de ellas repartiría su jornada entre ambos barrios. «Argumentaron que tomaban esa decisión por ratio; en San Miguel hay unos 600 menores en edad pediátrica, y en El Kalero alguno más, pero la suma de los dos -unos 1.400 niños y niñas en total-, solo nos daría para compartir uno. Así que lo dividimos. Dijimos que no estábamos de acuerdo, pero no quedó otra», resume Collado.

Villaverde añade que en un principio la gente se lo tomó «con bastante tranquilidad», eran aún fechas estivales, pero cuando empezó el curso escolar -y los catarros, resfriados, bronquiolitis...- y el problema se mantuvo, «entonces desde el AMPA se pusieron en contacto con nosotros para ver qué se podía hacer». Lo que hicieron fue moverse: «recogimos firmas -cerca de cinco mil-, nos juntamos con los del Kalero, porque ellos tenían el mismo problema, hicimos movilizaciones, estuvimos con la prensa...». Pero no hubo respuesta positiva desde la otra parte.

A este respecto, Javier y Txutxi dicen haber echado de menos algo más de punch por parte de los afectados directos, las familias, y lamentan que en general «la gente solo se mueve cuando le afecta directamente». «Muchos se acuerdan del problema cada vez que tienen que ir con el niño en brazos hasta El Kalero, en autobús o en coche», exponen gráficamente.

Preguntados por la actitud del Ayuntamiento, Collado afirma que a nivel de relación, «bien», pero que el Consistorio «se rajó». «Porque al final en ese momento estaba Gotzone Sagardui [al frente del Departamento de Salud], que es de Basauri y del PNV, y en el Ayuntamiento de Basauri está el mismo partido. Y no quisieron hacer mucho ruido con este tema». «Dijeron que les parecía buena idea la de mitad y mitad, nosotros pensábamos que no lo era, pero aquí estamos», concluye.

Y así han andado durante año y medio, con familias teniendo que recorrer muchas veces los casi tres kilómetros entre San Miguel y Kareaga para que atendieran a sus hijos e hijas. «Si vas allí en la Lanzadera, te deja muy lejos. Si vas en coche, es muy difícil aparcar», exponen.

Por si fuera poco, hay situaciones en las que con dos o más menores en una misma familia, a unos los han derivado a San Miguel y a otros al otro ambulatorio. «Hay niños de San Miguel en El Kalero, y del Kalero en San Miguel. Es un cachondeo». Al parecer, esto se ha debido a un «error informático», y desde Osakidetza les han dicho que «ya lo solucionarán».

«HA HABIDO PEDIATRA TODA LA VIDA»

En este contexto, la decisión, conocida en diciembre, de no cubrir la plaza vacante de pediatría en San Miguel ha sido un jarro de agua fría en el barrio. «Las familias han visto cómo está el tema y han dicho que esto no puede seguir así», explica Villaverde. Ante el argumento de la ratio, recuerda que «aquí ha habido pediatra toda la vida. Y siempre que ha faltado se ha sustituido». Collado desliza que podrían usarse otras variables como la distancia entre centros sanitarios. «Es una excusa», insiste.

Su compañero añade que «hay que decir que la medicina familiar funciona muy bien, porque tenemos tres médicos de familia, pero estamos seguros de que el día en que falte algún médico no van a poner a ningún otro. Lo van a dejar de aquella manera. Eso nos tememos». Es, en cierta manera, la constatación de un declinar en el servicio sanitario, que además no es solo local, porque «luego, hablando con gente, te das cuenta de que no ocurre solo aquí, está ocurriendo en muchos sitios».

«Si a ti te dicen, ‘mira, tenemos problemas de personal, pero creemos que en dos o tres años se va a solucionar’, la situación sería otra. Pero es que no es así, no hay contestación», lamenta Collado. Y concluye que «yo creo que esto ha llegado para quedarse ya». «Volvemos a tiempos pretéritos», apostilla Villaverde.

A su juicio, «estamos pagando los platos rotos de la falta de planificación y de una época en la que muchos médicos y médicas marcharon fuera porque las condiciones eran mejores», y tras indicar que no son ellos quienes deben decir cómo debe funcionar Osakidetza, apunta que «lo único que sabemos es que esto no está como antes, no funciona como antes».

También consideran que «meterse con Osakidetza es complicado. Es como un tanque». «Y luego vas al Ayuntamiento a pedir apoyo, y resulta que son los mismos, y no se van a meter con los suyos. Ese apoyo no lo tienes». Así que «como no sea en la calle, movilizándose una y otra vez, como hicimos con la gasolinera -un proyecto que acabó decayendo-, que funcionó, es muy difícil».

Partiendo de esta premisa, tras constatar que Osakidetza pasa olímpicamente de sus demandas, y dado que resignarse no entra en su agenda, esta tarde, a partir de las 18.00 horas, se ha convocado una asamblea en la Taberna Mayor de San Miguel, a la que le seguirá un coloquio. El objetivo, recabar información y decidir los pasos a seguir ante este nuevo envite, casi un órdago, por parte de la administración pública a un barrio que añora su pediatra.