Mens vacua
Mercerías, ferreterías o droguerías; pescaderías, carnicerías o pastelerías; tiendas de electricidad, de electrodomésticos o de muebles… son negocios que van desapareciendo de nuestras calles; unas calles que se han llenado de gimnasios, tatuadores, barbers, tiendas de uñas y de móviles, fisoterapeutas, clínicas podológicas, negocios de apuestas y juegos de azar, inmobiliarias o gastrotecas y restauraciones varias.
Las compras se concentran en el centro en detrimento de los barrios; o en esos no-lugares que son los macrocentros comerciales del extrarradio, clónicos e impersonales, en los que las grandes cadenas venden malísima calidad, pero preferimos comprar allí porque así lo que quiera que adquiramos nos dura cuatro días y podemos tirarlo y volver a comprar. La compra digital sigue creciendo y seguimos así alimentando a esos monstruos y cargándonos las tiendas pequeñas.
Ah, otro negocio en franco retroceso son las librerías: en Bizkaia en los últimos quince años su número se ha reducido casi en un 60%; y en cambio, como hemos visto, se han disparado todo tipo de negocios relacionados con belleza, cuidados personales y salud. Mens vacua in corpore sano. Así nos va.

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