Imanol INTZIARTE
DONOSTIA
EUROPA LEAGUE

Festival de goles en Anoeta para sellar el billete a octavos de final

La Real estará en la siguiente ronda de la Europa League tras imponerse en Anoeta 5-2 al Midtjylland danés, para un total de 7-3 en la eliminatoria. Marcaron Sucic (2), Brais, Oyarzabal y Oskarsson. El rival saldrá del sorteo de hoy: Tottenham o United.

Piña del equipo después de que Oskarsson -a la derecha- anotara el quinto tanto txuri-urdin.
Piña del equipo después de que Oskarsson -a la derecha- anotara el quinto tanto txuri-urdin. (Jon URBE | FOKU)

Partido «raro, raro, raro», que diría el ínclito Papuchi Iglesias. Anoeta se hinchó a ver goles en un partido en el que la Real parecía un rodillo a ratos y un flan en otros. Los ataques se impusieron a las defensas, pero la mayor calidad de los blanquiazules ha marcado la diferencia claramente en esta eliminatoria.

Esta vez Imanol no quiso arriesgar lo más mínimo y, pese al 1-2 de la ida, tiró del que podría considerarse a día de hoy su once base, salvo las obligadas ausencias por sanción de Aramburu y Zubimendi, por quienes entraron Aritz y Olasagasti, respectivamente.

La Real salió dispuesta a finiquitar la eliminatoria por la vía rápida, y además se encontró a poco de comenzar -en el minuto 4- con un regalo del capitán del Midtjylland, Bech Sorensen, que resbaló en el momento más inapropiado y dejó el balón muerto para que Brais Méndez anotara el gol más sencillo de su carrera, ya que el portero Löss estaba fuera del marco y solo tuvo que empujarla.

BARRENE, CARA Y CRUZ

Antes los donostiarras ya habían avisado con un disparo de Barrenetxea, y luego Aritz, Oyarzabal y Sucic pudieron aumentar la ventaja. Todo esto antes de cumplirse el minuto 10.

Sucic ya no perdonó en el 17, mandando a la red el pase de la muerte de Barrene (2-0). La Real desbordaba muy fácil a un conjunto danés noqueado, y con 4-1 en el global el billete a octavos parecía estar en el bolsillo. Pero Barrene -protagonista en ambos extremos del campo- dio vida a los daneses al meter el pie donde no debía y tocar el tobillo de Castillo dentro del área. Regalo por regalo: Buksa no lo desperdició y acortó distancias desde el punto de penalti.

Ese gol marcó un punto de inflexión. La Real se puso nerviosa a pesar de su renta y el Midtjylland se lo creyó. De repente todos los balones caían en los pies de los de rojo, y Osorio mandó el partido a la casilla de salida al enganchar un zapatazo tras una dejada de Buksa (minuto 38).

Los blanquiazules recuperaron las pulsaciones justo a tiempo, a punto de retirarse al descanso. Dos paradones de Löss impedieron que Brais o Barrene hicieran el tercero, pero no pudo desviar el tiro de Sucic desde la frontal (3-2 con el 45’ ya superado). ¿Se terminó la maldición de los palos?

El croata se lastimó la rodilla derecha nada más comenzar la segunda mitad y fue sustituido por Marín. Habrá que ver el diagnóstico, porque estaba en un momento dulce.

Sin nada que perder, el Midtjylland se lanzaba al ataque en busca del tercero. Imanol metió al velocista Becker para las contras y a un Turrientes al que levantó la penitencia, tras varios partidos sin pisar el verde.

El panorama quedaba aún más despejado tras la roja directa a Dani Silva, por una plancha sobre Zubeldia a la altura del torso. Y a renglón seguido Oyarzabal provocó un penalti que él mismo transformó. Su sustituto, el aclamado Oskarsson, puso la guinda en el 90. Ahora, toca Inglaterra.