Agustín GOIKOETXEA
BILBO
OTRA ACTUACIÓN POLICIAL EN CUESTIÓN

El agredido en el desalojo de Etxarri Gaztetxea denunciará a la Ertzaintza

Iker Arana, el vecino de Irala que ha perdido un testículo a raíz del impacto de un proyectil de foam disparado por la Ertzaintza durante el desalojo de Etxarri Gaztetxea, presentará una denuncia en el juzgado contra el agente que lo hizo y el responsable del operativo policial. «Lo que ocurrió fue injustificable, gratuito, un abuso de poder completamente fuera de lugar», dice.

Iker Arana compareció arropado por un grupo de vecinas y vecinos.
Iker Arana compareció arropado por un grupo de vecinas y vecinos. (Aritz LOIOLA | FOKU)

«No pienso quedarme callado. Porque lo que me pasó a mí, podría haberle pasado a cualquiera de los que estaban allí. Y porque si no lo contamos, lo normalizan», manifestó ayer Iker Arana, el vecino de Irala que ha perdido un testículo tras el impacto de un proyectil de foam disparado por la Ertzaintza en la noche del 3 de abril durante el desalojo de Etxarri Gaztetxea en el barrio bilbaino de Errekalde.

Arropado por un numeroso grupo de personas, compareció ante la prensa ayer por la tarde, junto al local juvenil autogestionado desalojado, para anunciar que presentará una denuncia en el juzgado contra el agente que disparó y el responsable del operativo policial por la «brutalidad» con que intervinieron. Su objetivo es que se esclarezcan los hechos y se asuman las responsabilidades penales en que pudieran haber incurrido los ertzainas.

Tras permanecer seis días ingresado en el Hospital de Basurto, Arana detalló lo sucedido aquella noche en los alrededores del gaztetxe. «Lo que ocurrió fue injustificable, gratuito, un abuso de poder completamente fuera de lugar», destacó. Aclaró que pudo ver al ertzaina que le apuntó y le disparó directamente.

Este vecino de Irala de 33 años es muy consciente de las dificultades que encontrará al presentar la denuncia contra el policía autonómico que le disparó y quien estaba a su mando, pero insistió en que está empeñado en que se depuren las responsabilidades en las que se haya podido incurrir.

Arana, al igual que otras dos vecinas que tomaron la palabra, explicó que aquella noche él, junto a otro grupo de personas, permaneció enfrente del gaztetxe, junto al instituto de Eskurtze, observando el operativo desplegado por la Ertzaintza que custodiaba el local desalojado.

«Estábamos entre 30 y 40 personas, gente del barrio», rememoró, sin que hubiera «ningún tipo de incidente». La víctima del disparo del proyectil de foam precisó que «todos los incidentes que ocurrieron esa noche no se corresponden para nada con el lugar en el que yo me encontraba», apuntando a que los altercados tuvieron lugar en otras calles alejadas.

Mientras escuchaban ruidos en las calles paralelas, sin que estuviera ocurriendo nada frente al gaztetxe, los ertzainas empezaron a apuntarles con sus armas.

SIN JUSTIFICACIÓN

«Estábamos quietos. Y sin previo aviso, hicieron una carga repentina, breve, completamente desproporcionada. No estábamos haciendo nada, estábamos con la cara descubierta y no hubo ninguna actuación por nuestra parte que justificara alguna carga por parte de la Ertzaintza», enfatizó el agredido.

Este profesor añadió que no es su intención avalar «la actuación desmedida que tuvieron los antidisturbios de la Ertzaintza contra la gente del barrio de Rekalde y otros manifestantes», tal y como manifestó el miércoles en NAIZ Irratia el consejero de Seguridad, Bingen Zupiria. Dijo que la Policía a sus órdenes, siguiendo los protocolos establecidos, puede utilizar elementos para disolver concen- traciones.

En el caso de Errekalde, según Arana, hubo un «uso desmedido de la fuerza». Repitió que junto al instituto de Eskurtze, donde se encontraba con otras decenas de personas, no pasaba nada al margen de una concentración en apoyo a Etxarri Gaztetxea.