La izquierda latinoamericana mira con esperanza las elecciones de Ecuador
Los diferentes Gobiernos progresistas de Latinoamérica y el Caribe no han escondido durante la campaña la esperanza de que Luisa González, candidata de Revolución Democrática, se imponga en la segunda vuelta de hoy al actual presidente, Daniel Noboa, en el camino de una mayor integración para hacer frente a Donald Trump.

«No podemos seguir caminando separados mientras Estados Unidos redibuja su mapa económico sin preguntarse qué pueblos quedan atrás». La presidenta de Honduras, Xiomara Castro, puso el tono en su discurso de apertura a la reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) de esta semana, en la cual ejerció de anfitriona. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, que cerró el encuentro asumiendo la presidencia temporal del organismo regional, lo remató de forma más contundente: «Nos van a destruir o nos vamos a autodestruir si actuamos solos».
Los numerosos Gobiernos progresistas de Latinoamérica, de México a Uruguay, de Colombia a Cuba y más allá, han apelado en las últimas semanas a una mayor integración para hacer frente a los numerosos frentes que, desde la guerra comercial a la migración, les ha abierto la hiperactiva Administración Trump, que no tiene miramientos ni con amigos como el argentino Javier Milei. Cuanta mayor pleitesía, mayor desprecio.
LOS OJOS SOBRE QUITO
En este sentido, el amplio y diverso frente progresista latinoamericano observa con atención y esperanza la segunda vuelta de hoy en Ecuador, donde la candidata de Revolución Ciudadana, Luisa González, disputa la presidencia al actual mandatario, el neoliberal y militarista Daniel Noboa. El bloque de izquierdas podría sumar un nuevo integrante.
El balotaje llega con las encuestas augurando un empate técnico de difícil resolución y con la campaña de González advirtiendo de posibles irregularidades, dada la evidente afinidad de la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Diana Atamaint, con el presidente. «Es una perfecta jefa de campaña de Noboa», señaló en el cierre de campaña González.
La candidata del movimiento vinculado al expresidente Rafael Correa, que de ser elegida sería la primera presidenta mujer del país, dio la sorpresa en la primera vuelta. Cosechó el 44% de los apoyos y quedó a tan solo 17.000 votos de un Noboa que aspiraba a darse un paseo triunfal a lomos de una política de mano dura que, pese al discurso oficial, no ha logrado llevar la paz a un país atravesado por numerosas violencias y con la presencia de un gran número de grupos criminales. Unos problemas a los que se suma una importante crisis energética que condena amplias partes del país a largos apagones.
APOYOS A GONZÁLEZ
El anhelo de países como Brasil, Colombia o México por recuperar a Ecuador para el bloque progresista -aislando más si cabe a la Argentina de Milei- ha tenido su reflejo en la misma campaña electoral, donde tanto Lula como Gustavo Petro y Claudia Sheinbaum han intervenido a favor de González.
La mandataria mexicana fue clara al afirmar el martes pasado que «es tiempo de mujeres en México y en Ecuador también». Las relaciones entre ambos países están ahora mismo rotas desde hace un año, después de que, en abril de 2024, el presidente Daniel Noboa, violando todo principio diplomático, ordenó tomar por asalto la embajada de México en Quito para detener al exvicepresidente Jorge Glas.
Desde Colombia, país limítrofe con Ecuador, Gustavo Petro llamó a «no temer a los poderosos», mientras que el mandatario brasileño Lula da Silva se reunió directamente con González en el transcurso de una visita a Uruguay, donde la candidata ecuatoriana también se entrevistó con el flamante presidente del Frente Amplio, Yamandú Orsi.
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