El papa ha muerto, habemus IA
Pese a múltiples escándalos y escisiones, pasan y pesan los siglos, y la Iglesia sigue en pie. Su estrategia de adaptación milenaria ha sabido incorporar la tecnología, y el papa Francisco es ejemplo de ello. Predicó a golpe de tuit, «postureó» en Instagram y reflexionó sobre la inteligencia artificial. Pero no ha sido el único.

francisco no solo fue el primer papa latinoamericano, sino también el último en llegar al Vaticano sin haber usado un smartphone. Sin embargo, bajo su papado, la Iglesia abrazó lo digital como nunca antes. Aquel pontífice que hablaba como un abuelo peronista -pese a sus rencillas con los Kirchner- y que se autodefinía como «un desastre» con la tecnología, acabó aceptando internet como «un regalo de Dios», advirtió sobre los riesgos de la inteligencia artificial e incluso electrificó el papamóvil. Jorge Mario Bergoglio empujó al Vaticano a salir de su clausura para asomarse a un mundo conectado, y en el camino dejó pistas de cómo las religiones navegan en el océano virtual.
Sus figuras de santos petrificados, los vitrales con escenas de martirio, sus paredes, gruesas y pesadas... parece que en una Iglesia el tiempo está detenido. Todo está ahí hecho para durar, pero no para permanecer inmóvil. Aunque su autoría no está completamente clara, la frase «la Iglesia piensa en siglos» resuena tanto entre fieles como entre detractores y sirve como lema para reflejar la estrategia de una institución que ha resistido imperios, escisiones y revoluciones.
Su secreto no ha sido la rigidez, sino su capacidad de adaptación camaleónica. Desde la cristianización de festividades paganas hasta su flexibilidad doctrinal, la Iglesia ha demostrado talento y picardía para absorber lo ajeno sin dejar escapar el control del relato. Y para ello también ha sabido usar tecnología a su favor. De hecho, resulta casi imposible imaginar una Iglesia moderna sin la Biblia impresa en masa. ¿Habría estallado la Reforma Protestante sin Johannes Gutenberg?
¿RENOVARSE O MORIR?
La pérdida constante de feligreses, más que las divisiones internas, es la principal inquietud del Vaticano hoy. Así, Francisco adoptó una estrategia digital para acercarse a las audiencias más jóvenes, encabezada por el «ministerio» de Comunicación que puso en marcha en 2016.
Durante los últimos días han circulado en redes sociales sus estadísticas, presentadas casi en términos futbolísticos: más de 900 canonizaciones, al menos 7 exhortaciones apostólicas, varias constituciones y miles de discursos. Pero todas han pasado por alto su impacto digital: su cuenta @pontifex en la red social X ha alcanzado los 53 millones de seguidores (distribuidos en nueve idiomas).
En Instagram, Francisco solía compartir imágenes de sus múltiples viajes y encuentros con diversas personalidades, y el canal de Youtube Vatican News transmitía en vivo sus discursos. Además, quien quisiera unirse a sus oraciones, pudo hacerlo a través de la app Click To Pray. Asimismo, el Vaticano también ha trabajado para introducir «valores cristianos» en diferentes videojuegos y, si hoy en día hay más podcast que personas, ¿por qué el papa no iba a tener el suyo? “La Voz del Papa”, de Vatican News, recopila en píldoras de pocos minutos sus sermones y consejos.
Este año, Francisco publicó la nota doctrinal “Antiqua et nova”, que aborda el uso de la IA, así como los retos que esta plantea desde una perspectiva cristiana. Entre ellos, hizo hincapié en alertar sobre el manejo de la IA en contextos bélicos. No obstante, tampoco dudó en utilizarla. En el Jubileo de 2025, el Vaticano, mediante IA generativa, puso en marcha una réplica digital de la Basílica de San Pedro con el objetivo de que los usuarios puedan explorar cada esquina a través de internet.
Pese a sus advertencias, el papa terminó siendo, irónicamente, víctima de la IA tras su muerte: una recreación digital de un encuentro celestial entre él y Jesús comenzó a viralizarse en las redes sociales.
DOGMA EN TIEMPOS MODERNOS
Sacerdotes, monjas, imanes y líderes religiosos de todo pelo han abrazado las nuevas herramientas tecnológicas para modernizar su mensaje. Musulmanes de todo el mundo pueden encontrar mezquitas para orar y restaurantes halal a través de apps, mientras que los judíos han desarrollado sus propias aplicaciones para cumplir con las draconianas leyes del shabbat.
Con todo, las redes sociales siguen siendo el medio por excelencia para captar adeptos. Un ejemplo de ello son Daughters of St. Paul, una comunidad religiosa católica de Boston con más de 150.000 seguidores en TikTok. En 2020, publicaron un video viral titulado “This or That”, donde siete hermanas respondían preguntas como «¿oración de mañana o de tarde?» al ritmo de “It’s Tricky” de Run-D.M.C. El clip alcanzó 3,3 millones de visualizaciones y desde entonces proyectan su día a día en el convento a través de vídeos cortos.
En Japón, Mindar, un robot sacerdote budista en el templo Kōdai-ji de Kioto, predica el Sutra del Corazón con movimientos mecánicos y proyecciones multimedia, mientras que en China, Xian’er, un robot monje budista, interactúa con los visitantes mediante una pantalla táctil, respondiendo preguntas sobre el budismo.
Más allá de androides, hay quien recurre a CatéGPT, una especie de ChatGPT católico, para mantener conversaciones «espirituales» con las IA que reemplazan a sacerdotes. ¿Y si la IA no fuera medio, sino objetivo en sí misma? Así lo creen los miembros The Way of the Future, un movimiento que promueve la creación de una deidad basada en la IA. Con el algoritmo hemos topado.

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