Un gol postrero acaba con la resistencia y la imbatibilidad del Eibar
Panichelli marcó en el noventa para dar los tres puntos a un Mirandés que sigue soñando con el ascenso. Los azulgranas, que no perdían desde la llegada de Beñat San José al banquillo, jugaron con diez durante una hora por la expulsión de Bautista.

Primera derrota del Eibar desde que Beñat San José llegó al banquillo el pasado febrero. Diez partidos han enlazado sumando los armeros a sus órdenes aunque no les ha bastado para alcanzar los cincuenta puntos de la tranquilidad.
No les faltó mucho para llegar ayer pese a que jugaron una hora en inferioridad por la roja directa a Bautista. Se notó en la segunda parte, cuando se replegaron para proteger a Magunagoitia y mandó el Mirandés aunque sin acabar de hacer daño. Hasta que Panichelli apareció en el noventa. Fue el primer disparo entre los tres palos de los rojillos en toda la segunda parte pero su goleador no perdonó y acabó con la resistencia y la imbatibilidad del Eibar para permitir al Mirandés seguir soñando con el ascenso.
Se le notó la motivación a su equipo en el arranque de un partido al que entró mejor. El Eibar era incapaz de sacar el balón ante la presión de los visitantes, siempre más intenso en las disputas, aunque tampoco concedía ocasiones claras. La tuvo Parada en un remate que despejó Magunagoitia y Panichelli en el córner posterior. Pero también Bautista en una pugna con Tomeo, que no quiso complicarse la vida en el área y despejó por línea de fondo.
Con cuentagotas pero el Eibar empezó a dar señales de vida en la parcela de un Mirandés al que le empezaron a surgir dudas. Y entonces llegó la roja de Bautista. Amarilla, en primera instancia, por una falta a Lachuer. Pero el árbitro revisó la jugada y las imágenes mostraban un pisotón durísimo del delantero, que acabó siendo expulsado.
Su ausencia no se notó en la recta final del primer tiempo. De hecho, se vio mejor a los locales, que incluso rozaron el gol en una buena acción de Guruzeta.
Otra cosa fue el arranque de la segunda mitad. El Mirandés entró con más convicción y una mentalidad más ambiciosa. Obligado, también es cierto, por las circunstancias clasificatorias y de partido. El Eibar se replegó, con Nolaskoain metido atrás, y evitó que el Mirandés convirtiese juego, ganas y posesión en peligro verdadero. Concentración y esfuerzo le mantuvieron a salvo e incluso le permitieron salir de vez en cuando en busca de la portería rival.
Por si acaso, San José quiso proteger el punto con más efectivos en la recta final y dio entrada a Arrillaga, Arambarri y Chema. Pero no se defiende mejor por tener más zagueros sobre el campo. Un error defensivo, de hecho, concedió la falta que acabó con la peinada de Postigo y gol de Panichelli en el segundo palo.
Se enrabietaron los locales, que forzaron dos córners en el descuento y estuvieron a punto de repetir lo del Oviedo con Magunagoitia, que subió a rematar ambos. Pero no hubo suerte esta vez y los armeros acabaron frustrados y con un nuevo expulsado, Chema, en su caso por protestar.

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