Sánchez pide tiempo para aclarar el apagón y Feijóo habla de «colapso»
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, compareció ayer en el Congreso de los Diputados para responder por el apagón energético y recibió críticas de las derechas, y también de sus socios. EH Bildu recalcó el sentimiento antinuclear vasco y el PNV expresó su oposición a la creación de empresas públicas de energía.

Casi dos meses después de su última aparición en el hemiciclo del Congreso, el presidente del Gobierno español volvió ayer a ocupar el estrado. A la sesión de control que correspondía para la jornada se añadió, por petición propia, su exposición sobre el apagón casi total de la península ibérica del último lunes de abril y el aumento en la inversión en defensa y seguridad.
Un Pedro Sánchez más errático de lo habitual (le contamos cinco equivocaciones a la hora de expresarse) hizo una detallada narración de los hechos del 28 de abril, que calificó de «concatenación de anomalías», además de una exaltación patriota sobre la forma en que la sociedad del Estado español gestionó la crisis: «Estoy convencido de que muy pocas sociedades hubieran respondido mejor. Tengo la convicción de que España es un país extraordinario. Frente a los catastrofistas, hubo una recuperación rápida y un comportamiento solidario».
«Los expertos dicen que el riesgo cero no existe. Nuestra prioridad es averiguar qué sucedió y plantear las medidas para que no vuelva a ocurrir. Estamos analizando la información y hay un comité de análisis técnico (liderado por el Ministerio de Transición Energética) que emitirá su informe con dos grupos de trabajo, uno enfocado en la ciberseguridad y el segundo en analizar la situación desde el punto de vista eléctrico», informó el presidente, aunque advirtió de que «el proceso llevará un tiempo» porque se han de analizar «756 millones de datos».
Lo de que «llevará tiempo» lo repitió varias veces. El líder del PSOE recalcó que «el tiempo de los técnicos no es el tiempo de la información pública» y agregó que desde su Gobierno no se va a «cerrar ningún debate en falso ni a precipitarse para alcanzar conclusiones superficiales».
Criticó a los dirigentes de PP y Vox, a quienes tachó sin mencionarlos de «lobbistas políticos» de las empresas eléctricas, y lamentó que algunos «llevan días recomendando una solución, que coincide con los intereses de alguna empresa con propiedad en alguna central nuclear».
Dejó claro además que, a su entender, es una «gigantesca manipulación» diagnosticar lo ocurrido como una disyuntiva entre energías renovables y energía nuclear. Las centrales atómicas y su papel en el sistema del Estado español se colaron repetidamente en el debate y Sánchez se deslindó, argumentando que fueron las empresas privadas las que decidieron poner un final gradual a su actividad. «La energía nuclear ha demostrado no ser una solución efectiva», enfatizó mientras en la tercera fila de escaños del PP, con Borja Sémper y el portavoz Juan Bravo, se cogían la cabeza y sonreían con sarcasmo.
Sánchez intentó trazar una línea divisoria entre el modelo energético actual y el que impulsaba el Gobierno de Mariano Rajoy, el cual dejó «efectos terribles». Así, recordó el derogado «impuesto al sol» y la «extraordinaria vulnerabilidad y dependencia» que provocaba, a la vez que citó un estudio que ubica al español como el decimotercer estado con el sistema energético más robusto del mundo.
En su respuesta al presidente, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, recurrió a la ironía: «Después de escucharlo, los españoles creo que deberían felicitarle; enhorabuena por el gran apagón, están deseando que se repita». Y después le afeó que mezclara el tema de la inversión militar y el del apagón en la misma comparecencia. «Cómo puede venir a pedir confianza para escenarios bélicos si es incapaz de asegurar la electricidad y el transporte», dijo.
«Ha llevado la nación a un colapso generalizado. Los españoles pagan más impuestos y reciben servicios de países tercermundistas. El único español que recibió con alivio el gran apagón fue su hermano, justo el día en que lo procesaban por corrupción», fue la primera de varias pullas sobre David Sánchez y su causa abierta en Badajoz. También pidió Feijóo que haya una pesquisa independiente porque «el investigado no puede hacer la investigación».
EH BILDU Y PNV
Por la parte vasca, la portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, quiso destacar la forma en que la ciudadanía se comportó durante el apagón masivo y lamentó que haya «sectores que querían que se produjera caos para intentar sacar rédito político». Y añadió: «Frente al miedo, al egoísmo y al individualismo que tanto se esfuerzan en inocular, hubo solidaridad y auto-organización».
Concedió a Sánchez que se trata de «un tema de mucha complejidad» y que es difícil conocer plenamente y tan pronto lo que ocurrió, pero criticó que la comunicación no haya sido por parte del Gobierno «más fluida y pública». Al mismo tiempo, anunció que su grupo pedirá la creación de una subcomisión parlamentaria en la de Transición Ecológica para dar un espacio al debate sobre «el funcionamiento del sistema y los cambios necesarios, donde se pongan sobre la mesa soluciones».
Con respecto a la nuclear, recordó que es un debate zanjado en Euskal Herria, donde el sentimiento contrario a ese tipo de energía «está arraigado», y reafirmó la posición favorable de su grupo a su desmantelamiento: «Lo vimos bien con Garoña, una central impuesta que nadie quería y que nadie echa de menos».
La nueva portavoz del PNV, Maribel Vaquero, que se estrenó en una comparecencia del presidente del Gobierno, censuró la «bronca política escenificada solo para ganar la batalla por el relato» y le trasladó a Sánchez que se necesitan «más certidumbres, y las tiene que dar quien gobierna».
Vaquero se desmarcó de las demandas del grupo Plurinacional Sumar y de Podemos de crear una empresa pública de energía, y también de la de ERC de nacionalizar Red Eléctrica: «Eso de la necesidad de una empresa pública ante todo son populismos, señorías. Lo público per se no es sinónimo de eficiencia».
La portavoz jeltzale también tuvo un rifirrafe con su homóloga de EH Bildu: «Señora Aizpurua, no mienta; aquí no se trajo ningún impuesto energético, se trajo una prestación que no se puede recaudar. Estos beneficios extraordinarios se gravan en Euskadi y sin el apoyo de su partido».
Como suele ser habitual en él, en su segundo turno Sánchez pisó el acelerador y embistió más duro contra la derecha: «Usted -en referencia a Feijóo- se dedica a instigar el miedo. Hablaba el 28 de abril de una noche distópica, de un apocalipsis zombi, alimentando la expectación de caos, echando leña al fuego. La pregunta es qué aportan el PP y usted cada vez que hay una crisis. Cuando el país más necesita una oposición de Estado, usted se empeña en seguir con una oposición destructiva». Y añadió que no admitirá «lecciones del partido del Yak 42, del 11M, del accidente del metro de València, de las residencias en Madrid...».
El apagón seguirá candente en las Cortes por un tiempo más, no solo a la espera del informe de la comisión, sino porque la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, tiene previsto dar explicaciones el día 14.

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