Un viaje de reinvención lleno de enigmas
Tras “Vasil”, Avelina Prat presenta su segunda película, una de las que mejor acogida tuvo en el pasado Festival de Málaga. Narra cómo Fernando (Manolo Solo), un profesor de Geografía, es abandonado por su mujer y decide dejarlo todo, cambiar de identidad y trabajar de jardinero en una quinta del norte de Portugal donde lo acoge una enigmática mujer, Amalia, interpretada por Maria de Medeiros.
En la rueda de prensa de la presentación de la película, Avelina Prat comentaba cómo nació esta historia: «Me gusta leer el periódico y un día me encontré con la historia de un hombre que lo había dejado todo para irse a Venezuela a comenzar una nueva vida. Desapareció hasta tal punto que su familia lo había declarado muerto por temas de herencias, y cuando él quiso volver se encontró con que no podía, se encontró con muchos problemas. Y entonces me pregunté qué le tiene que pasar a una persona para dejarlo todo atrás y cambiar de vida completamente. Y ahí nació esta historia». Y también añade que «es una película sosegada y sutil, pero también cargada de giros y suspense».

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