Amaia U. LASAGABASTER
FUTBOLA

El Athletic se acerca a la Champions a costa de la tranquilidad albiazul

En gol en propia puerta de Manu Sánchez a veinte minutos del final reencuentra con la victoria a los rojiblancos, que refuerzan su tercera plaza. El Alavés, que había sumado en sus cinco desplazamientos anteriores, ve reducido a un solo punto su colchón sobre el descenso. Canales y Olabarrieta fueron titulares con los locales y Kike García no jugó por una sobrecarga.

Alegría rojiblanca y abatimiento albiazul tras el autogol de Manu Sánchez.
Alegría rojiblanca y abatimiento albiazul tras el autogol de Manu Sánchez. (Oskar MATXIN EDESA | FOKU)

Un gol en propia puerta de Manu Sánchez a veinte minutos del final decantó el derbi del lado de un Athletic que buscó la victoria con mayor convicción y mejores formas. El triunfo refuerza su tercera plaza con ya solo tres jornadas por disputar. Por el contrario, complica la situación del Alavés, que ve reducido a un punto su colchón sobre el descenso tras la victoria del Leganés.

Con una lista de bajas considerable, sobre todo de medio campo hacia arriba, Ernesto Valverde alineó a Olabarrieta y Canales en un once en el que repitió Djalo, actuando ahora por la izquierda. La sorpresa la dio Eduardo Coudet, que dejó en el banquillo a Tenaglia y Kike García. No estaba al cien por cien ninguno de los dos y aunque el lateral, que arrastraba las consecuencias de un fuerte golpe, acabó entrando en la segunda parte, el técnico prefirió ser más precavido con el goleador albiazul, que sufre una sobrecarga en el abductor, en el arranque de una semana tremendamente exigente.

Le echó de menos su equipo, que se apuntó la primera ocasión del partido, nada más empezar, aunque pocas más señales de vida dio hasta que no se vio por detrás en el marcador. A cambio estuvo muy bien sin balón y eso le permitió llegar al descanso sin que Sivera tuviera que intervenir ante un Athletic más voluntarioso que efectivo. Maroan guerreó hasta la extenuación con todos los defensas albiazules, especialmente con Diarra, pero le faltó acierto y, sobre todo, acompañamiento. Solo Olabarrieta le acercó al gol con dos buenos centros en los que la zaga visitante estuvo más fina. Cerca ya del descanso fue Sivera, en su primera intervención, el que evitó que Jauregizar marcara con un disparo desde la frontal.

LOS CAMBIOS, DECISIVOS

Al equipo bilbaino le sentó bien el descanso -un cabezazo de Yeray rozó el poste nada más comenzar la reanudación- y mejor aún los cambios. Guruzeta y Unai Gómez ocuparon los flancos primero, relevando a Olabarrieta y Djaló , y Sancet, que al aporte futbolístico le suma el anímico con la grada rugiendo cada vez que entra al campo, sustituyó después a Canales.

Al Athletic, que bajas al margen anda peleadillo con el gol -solo había marcado dos en los cinco partidos anteriores- y que a la necesidad de ganr le añadía el cansancio físico y la paliza emocional de su eliminatoria contra el Manchester United, le faltaba precisión pero apretaba más y mejor. El árbitro le escatimó un penalti de Guevara a Vivian pero el fútbol le acabó recompensando igualmente. Con un gol tan poco memorable como lo fue el partido pero que puede resultar decisivo en la pelea de los rojiblancos. Y en la lucha por la permanencia del Alavés, que se llevó el palo añadido de que llevara firma propia. Se cumplía el minuto 71 cuando Galarreta sirvió para Sancet y el centro del navarro lo remató mal Guruzeta pero con Maroan esperando en el seegundo palo, Manu Sánchez acabó tocando para enviar a su propia portería.

Movió banquillo de inmediato Coudet, buscando la reacción de un equipo que, en toda la segunda parte, solo se había acercado a Unai Simón con un contragolpe que acabó con centro de Carlos Vicente y cabezazo desviado de Toni Martínez. Sustituyó al murciano Villalibre, que no tenía minutos desde marzo, para colocarse en punta. Y Tenaglia entró por Manu Sánchez, desplazando a Mouriño al centro de la zaga y a Diarra a la izquierda para intentar contener la mejoría ofensiva del Athletic. Y después fue Carlos Martín el que metió pólvora, enviando a Blanco al banquillo y a Guridi al pivote. Pero la inquietud a su anfitrión se la generaba más la estrechez del marcador que la respuesta de los alaveses, que apenas pisaron el área en un par de ocasiones y con el mínimo peligro posible.

De hecho, el equipo rojiblanco estuvo más cerca del gol. Lo evitó Sivera en el descuento, resolviendo de forma espléndida un mano a mano con Maroan. El delantero alavés sigue estancado en el gol que le hizo al Valladolid en febrero pero la grada le agradeció igualmente su entrega, con una gran ovación cuando se marchó sustituido, ya con el partido a punto de terminar.

Tendrá una nueva oportunidad el jueves, cuando el Athletic visite al Getafe con la posibilidad de sellar el pasaporte. El Alavés, por su parte, disputará su primera final por la permanencia el miércoles en Mendizorrotza, donde recibe al Valencia.