El Sanse pone un pie en Segunda con una exhibición de madurez en Tarragona
Un Sanse asombrosamente maduro pese a la juventud y las bajas gana con goles de Gorosabel, Mikel Rodríguez y Gorka Carrera, este en el descuento.

Los potrillos de Zubieta rozan con los dedos el retorno a Segunda División tras una victoria de mucho mérito en la ida de la final del play-off en Tarragona. Y es que 14.591 personas llenaron el estadio del Nástic para intentar volver a Segunda y ya antes del partido protagonizaron un recibimiento con toda la parafernalia.
Contaban con un once muy experimentado en el que había un futbolista que jugó en el Sanse, Ander Gorostidi, y hasta tres ex de Osasuna (Unai Dufur, Joan Oriol y el mítico Roberto Torres). En los txuriurdines, por contra, tres bajas más que sensibles: Aitor Fraga en la Eurocopa sub-21, Arkaitz Mariezkurrena sancionado por la roja ante el Mérida y Mikel Goti lesionado.
Arrancó con fuerza el equipo catalán, pero en la primera llegada visitante un centro de Eder García fue rematado por Gorka Gorosabel entre tres jugadores y acabó en la red con suspense tras pegar en el palo (el iruindarra Unai Dufur tocó el último en la carambola).
El gol dejó muy tocado al Nástic porque tres minutos después Astiazaran pudo hacer el 0-2 en una contra. El partido viraba por completo y el Sanse se revelaba muy preparado para el reto.
Ni siquiera a los jugadores que jugaro casi toda la campaña en la Real C se les veía superados por el escenario. Tampoco a Egoitz Arana, que sacó una buena mano a un disparo del eléctrico Antoñín casi a la media hora. Los tarraconeses atacaron más hasta el descanso, pero forzando más corners que peligro real.
TEMPLANZA
Tras el descanso se podía esperar una avalancha, pero el Sanse supo seguir templando el partido. La afición se iba desesperando, y no era para menos tras varios play-offs sin ascenso, el último hace un año contra el Málaga y con mucha polémica.
La zurda de Roberto Torres parecía la mayor amenaza en los numerosos balones parados. Y en esas estábamos cuando Mikel Rodríguez hizo el 0-2 para pasmo de la afición local aprovechando un rechace a remate de Jon Balda en jugada iniciada por Beitia.
El gol remarcaba la sensación de poderío de los donostiarras, aunque los potrillos luego no acertaron con la celebración al irse a bailar a un córner, lo que despertó las iras de la hinchada catalana.
Otro viejo conocido, David Concha, salió en el Nástic, pero para entonces los locales ya eran un manojo de nervios, con más ímpetu para reclamar penaltis que para atinar con la portería. El resultado lo blindó Arana en el descuento con un paradón y la guinda la puso Carrera con un jugadón que sella un 1-3 muy ilusionante.

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