GARA
EL CAIRO

La Marcha a Gaza debate en El Cairo tras ser bloqueada por los militares

Participantes de la Marcha Global a Gaza, retenidos por las Fuerzas de Seguridad del régimen egipcio.
Participantes de la Marcha Global a Gaza, retenidos por las Fuerzas de Seguridad del régimen egipcio. (MARCHA A GAZA)

La Marcha Global a Gaza, una iniciativa que aúna a miles de activistas de más de 80 países, pasó ayer una fase de reflexión. Su intención es emular la Marcha por la Libertad que, en 2009, consiguió llevar decenas de camiones llenos de comida y bienes de primera necesidad hasta la misma puerta de Rafah, que comunica a Gaza con Egipto y que controla el Ejército israelí.

Como en aquella ocasión, la dictadura egipcia no lo está poniendo fácil. Y, aunque la situación es de hambruna y absolutamente extrema, está poniendo incluso más trabas que hace 16 años.

El día 13 se realizó una intentona para avanzar hacia Ismailía y Port Said, mientras la organización continuaba peleando por los permisos necesarios para cruzar los checkpoints militares hasta el paso de Rafah.

Los participantes de la marcha salieron en distintos grupos para cubrir la primera etapa del viaje «hasta un punto previamente acordado cerca del monte Sinaí». La inmensa mayoría fueron interceptados en distintos controles antes de lograr su objetivo.

Un nutrido grupo de activistas -cerca de un millar, según indicaron a GARA desde El Cairo- fue bloqueado 30 kilómetros antes de llegar a Ismailía (a 127 kilómetros de la capital). A otros, los militares llegaron a interceptarlos incluso antes. Los que tuvieron más suerte, sí que alcanzaron posiciones avanzadas.

Los participantes intentaron romper el bloqueo de la dictadura egipcia a su iniciativa recurriendo a protestas no violentas, como sentadas en el arcén de la carretera. Estas actitudes fueron represaliadas con brutalidad por parte de los militares egipcios. Y buena parte de la comitiva fue forzada a regresar hasta sus alojamientos en El Cairo.

La situación vivida el día 13 generó un problema añadido, dado que la Marcha había quedado disgregada entre los grupos que se habían acercado al punto de encuentro previsto y esa mayoría que había sido devuelta a El Cairo.

La decisión adoptada por la organización fue reagruparse de nuevo para así poder ejercer más presión sobre las autoridades egipcias. Esto supuso que varios de los participantes hubieron de regresar desde los hoteles en los que habían pasado la noche al Este de El Cairo.

Las Fuerzas de Seguridad egipcias también querían que los activistas regresaran a la capital, y siguieron buscando extranjeros por considerarlos sospechosos de formar parte de la iniciativa. Es en este contexto en el que sucedió un episodio denunciado por la vicealcaldesa de Errenteria, Maite Gartzia, y varios de sus compañeros de Podemos.

«Nos ha venido a buscar la Policía al hotel. Supuestamente, nos llevan a El Cairo. Somos 11 personas sacadas del hotel. Nos trasladan juntos en una furgoneta, de manera relativamente amable», indicó en un mensaje en al red social X.

En un vídeo anterior, Gartzia explicaba que «a través de vías alternativas» su grupo había tenido la suerte de alcanzar la meta en las cercanías del Sinaí. Sin embargo, en ese vídeo, la vicealcaldesa relataba las agresiones sufridas por otros miembros de la Marcha a Gaza.

Además de denunciar esos maltratos físicos, el comunicado oficial de la Marcha a Gaza corroboró ayer que «se han iniciado procedimientos legales, incluidas posibles deportaciones, aunque no se han presentado cargos penales ni se ha acusado formalmente a ninguna de las personas participantes de conducta ilegal».

BÚSQUEDA DE ALTERNATIVAS

Desde la organización, indicaron que la jornada de ayer fue de debate. La red de hilos que unen a las delegaciones de estos 80 países es compleja. Están discutiendo en grupos previamente establecidos y proponiendo alternativas a través de los cauces previstos.

Los participantes ya daban por hecho que cruzar Egipto, el último país antes de alcanzar la Franja, iba a ser una operación compleja. Y la situación de guerra aérea entre Irán e Israel no les está ayudando.

«La Marcha Global a Gaza es una movilización internacional no violenta que busca visibilizar la catástrofe humanitaria en Gaza, solidarizarse con su población civil y exigir una respuesta urgente de la comunidad internacional», recordaron nuevamente.

«Vinimos a estar con Gaza y seguimos en pie», expresó Melanie Johanna Schweizer, una de las portavoces. «Nos reorganizaremos, cuidaremos los unos de los otros y seguiremos adelante con este mensaje. Lo que enfrentamos aquí no se compara con lo que vive cada día el pueblo palestino en Gaza», refrendó Schweizer.

La Marcha a Gaza, formalmente, no tiene un «no» del presidente egipcio, el militar Andelfatah Al Sisi, que gobierna el país después del derrocamiento mediante golpe de Estado del presidente Mohamed Morsi, de los Hermanos Musulmanes (partido en el que se inspiró Hamas). Al Sisi, simplemente, no responde a sus solicitudes de permiso para llevar ayuda humanitaria y denunciar el genocidio en Gaza.