Dos iniciativas para reconocer a Letamendi, víctima del franquismo
Tras archivarse la querella por el fallecimiento de los autores del crimen, GEBehatokia ha lanzado dos iniciativas para el reconocimiento de Txomin Letamendi Murua como víctima de la tortura franquista: una interpela al Gobierno de Lakua y otra, a instancias judiciales.

En el marco del Día Internacional de las Víctimas de la Tortura que se celebra este jueves 26 de junio, Giza Eskubideen Behatokia hizo públicas ayer dos iniciativas paralelas por el reconocimiento de Txomin Letamendi Murua, gudari del PNV, como víctima de la tortura por parte del franquismo en 1950. El antecedente es la querella que presentó por estos hechos hace unos meses y que ha sido archivada por el fallecimiento de los responsables del crimen.
Con el objetivo de «resolver esta laguna en nuestra memoria reciente», GEBehatokia ha registrado en primer lugar una solicitud para que Lakua emita un reconocimiento personalizado de carácter institucional, en base a la Ley de Memoria Histórica y Democrática que lo regula en la CAV.
De hecho, el pasado 1 de abril el lehendakari Imanol Pradales ya hizo un reconocimiento al consejero del primer Gobierno Vasco Alfredo Espinosa, después también de que GEBehatokia diera eco al caso. Espinosa, conocido como «el médico de los pobres» y que fue el consejero de Salud del Ejecutivo de José Antonio Agirre, fue fusilado en 1937 tras la traición del piloto cuando había volado a París para conseguir medicinas.
La segunda iniciativa por Letamendi también está ya en tramitación y consiste en reclamar el reconocimiento judicial a través de la llamada “jurisdicción voluntaria” habilitada por la Ley de Memoria Democrática estatal. Un proceso que, explica GEBehatokia, «no supone ya la persecución penal de los perpetradores, sino la certificación judicial de los hechos». Requiere que un juzgado lo ratifique definitivamente. Explica que este es el primer caso en que se utiliza esta fórmula.
PARADIGMÁTICO
Letamendi fue sometido a torturas en Donostia y Barcelona, además de a Consejo de Guerra. El deterioro físico y síquico consiguiente lo llevaron a la muerte el 20 de diciembre de 1950. Se presenta como «un caso paradigmático de lo que supondría el fenómeno de la tortura de Estado y la prisión en las siguientes siete décadas», pero que no cuenta con reconocimiento oficial.
GEBehatokia considera que el 75 aniversario, que se cumple en diciembre, supone «un momento adecuado para que su familia cierre este largo capítulo de dolor con su reparación institucional y judicial».

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