Cerdán vincula a Koldo con grupos antiterroristas de la Guardia Civil

«Sabía que [Koldo García] tenía buena relación con los grupos antiterroristas de la Guardia Civil de Navarra por haber sido escolta y de allí una buena relación con Rubén Villalba, alto mando de la Guardia Civil». Así de claro se muestra Santos Cerdán en una entrevista que ha concedido al periódico “La Vanguardia” desde la cárcel. En sus respuestas, el exsecretario de Organización del PSN duda de que García fuera el verdadero autor de las grabaciones y desliza la posibilidad de que los audios pudieran pertenecer al instituto armado.
Cerdán apoya sus sospechas en las declaraciones del martes pasado del propio exescolta, que negó en una entrevista en TVE ser el autor de las 22.000 grabaciones que obran en poder de la UCO. Los propios periodistas de “La Vanguardia” ponen de manifiesto sus dudas en una de las preguntas. «¿No es extraño que [en referencia a García] grabara toda clase de conversaciones, incluso las más banales?».
El político navarro responde así a esta pregunta: «Es muy extraño realmente. No suena bien que grabara incluso su intimidad, es sospechoso. Y si, como él dice, no grabó; quiero saber quién o cómo se han generado estos audios».
Más adelante, Cerdán pasa a negar que sea real una de las grabaciones que, aparentemente, más incriminatorias resultan, pues alude a 550.000 euros que deberían haber cobrado en forma de comisiones. «Esas conversaciones no han existido» y «no reconozco ni las conversaciones ni ha existido nunca ese contexto con Koldo ni con Ábalos», afirma Cerdán.
Cabe recordar que el comandante de la guardia civil Rubén Villalba (miembro de la unidad antiterrorista) está imputado por haber colaborado con la trama vinculada al cobro de comisiones en la compra de mascarillas. Fue detenido cuando pretendía volar a Venezuela portando diverso material informático el pasado 3 de marzo.
En esta segunda trama (cuya investigación destapó el escándalo que salpica a Cerdán) están imputados García, el exministro de Transportes José Ábalos y el empresario corruptor Víctor de Aldama.
Según se desprende de la instrucción del caso de las mascarillas, este comandante de la unidad antiterrorista habría cobrado 88.000 euros. Aldama sostiene que pagó ese dinero a cambio de teléfonos seguros.
Por su parte, el exsecretario de Organización del PSOE insiste en la idea de que es objeto de una persecución política: «Si no hubiera sido secretario de Organización, no me hubiera visto en esta».
Ante el Tribunal Supremo, Cerdán dijo ser víctima de una «cacería política» por haber gestionado apoyos de fuerzas catalanas y vascas a las diferentes investiduras de Pedro Sánchez.
Preguntado por la postura del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, cuando se conoció su imputación, manifiesta que las valoraciones de terceros ya las juzgará el tiempo. Pero luego deja caer que «con lo que me conoce Pedro, yo pensé que lo tendría claro».

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