Carlos Gil ZAMORA
Analista cultural

Repeticiones improvisadas

En varios idiomas el acto de ensayar se conceptúa como de repetir. Y es cierto, en todos los procesos creativos llega un momento que consiste en repetir lo señalado, lo aprendido e ir aportando rectificaciones o matices para hacer que la obra vaya llegando a su punto exacto. Ese punto que solo se puede conocer de manera segura cuando se enfrenta a los públicos que son quienes completan la propuesta.Por si no lo había confesado demasiadas veces, una sala con actores, un texto más o menos aprendido y una luz para reconocerse y poder repetir lo ensayado es para mí una idea de lugar y situación que bien podría calificar como paraíso. En esas circunstancias no tengo ni frío, ni sed, ni hambre, ni sueño, ni dolor alguno. Algo me mantiene en una excitación que es difícil de explicar en términos razonables. Forma parte de lo mas adictivo del hecho teatral. Los estrenos y las funciones son otro tipo de experiencia, pero el aislamiento creativo es un placer sobrenatural.Cuando he escrito el título pensaba en unas repeticiones que denomino improvisadas por intentar centrarme, porque ver cómo se reivindican asuntos estructurales o administrativo que hace más de cuatro década se intentaron ya solucionar, me lleva a la desconfianza la sospecha del adanismo como método.