Cerrar el camino a la oscuridad
No hay modo de acabar con los totalitarismos, su desaparición es un unicornio. Los años nos demuestran que la teoría del conflicto continuo es un hecho y que no es suficiente conseguir derechos, bienestar o justicia social. La clave es seguir trabajando para mantenerlos y, si es posible, avanzar en las mejoras adaptándonos a los nuevos tiempos. Es como el Demogorgon, el «príncipe de los demonios», del juego de rol ‘‘Dragones y mazmorras’’, un poderoso demonio que volvió a estar de actualidad gracias a la serie de televisión ‘‘Stranger Things’’. Un ser depredador y monstruoso del ‘‘Mundo del Revés’’, así podríamos representar a esos movimientos que llegan desde el inframundo, insaciables e incansables en su búsqueda por acabar con la justicia social en su definición más amplia. Su objetivo es mantenernos en un estado de subalternidad, de diferencias entre iguales. Y, como en la serie de televisión, solo hace falta que alguien abra una pequeña grieta para que entre de lleno la oscuridad. No podemos controlar a favor de nuestra conveniencia (o la del mercado) el flujo libre de las personas; no podemos realizar una protesta sin que a nadie le moleste. Tengamos cuidado, cada palabra que dé aliento a lo oscuro, cada manifestación que no se hace, cuenta para abrir el camino hacia un mundo peor.

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