Carlos GIL ZAMORA
Analista cultural

Cuando el mundo de la Cultura es de los nuestros

Llevo media vida intentando comprender qué contribución puede tener la Cultura en las circunstancias más conflictivas. Los que hemos cabalgado sobre dos siglos tenemos motivos para entrar en contradicción. No todos los conflictos son universales, ni se pueden tener posiciones claras y colectivas de manera precisa y, sobre todo, eficaz. Recuerdo ahora mismo el glorioso movimiento de “No a la guerra” que se convirtió en viral en una ceremonia de entrega de los Premios Goya.La polaridad actual está, de manera gruesa, entre la guerra de Rusia y Ucrania y el genocidio de Israel con los palestinos. En el campo de las Artes Escénicas yo he presenciado algún espectáculo, hasta en compañías institucionales, que trataban lo de Rusia y Ucrania con total posicionamiento en contra de Rusia, sin entrar en matices y solventado la mala dramaturgia con parodias y caricaturas de Putin.Con el genocidio perpetrado por Israel con el apoyo incondicional y logístico de EE.UU. lo que se ha movilizado es la solidaridad humanitaria, ayer vi una obra de teatro y en los saludos sacaron la bandera de Palestina, y durante diez horas en la Puerta del Sol madrileña actores, actrices famosos y de muchos otros integrante del mundo cultural leyeron el nombre de los asesinados en Gaza. Son de los nuestros.