La zona de interés
Hace tiempo que Jason Bateman demostró sus habilidades como actor en películas como “Juno” o series como “Ozark”. Recientemente, hablaba abiertamente de la falta de libertad de expresión y de la censura amenazante que viven en EEUU. Durante una entrevista televisada, recordaba la cancelación del programa Jimmy Kimmel Live! y reiteraba la necesidad de generar una campaña social que acabe con el clima de terror que impide expresarse libremente. No lo tienen nada fácil, pero, aún más difícil, lo tiene la comunidad Palestina que observa cómo ninguna institución internacional toma la iniciativa para aislar y paralizar a un gobierno que está cometiendo un genocidio. No hay grises, en estos momentos hay un genocidio, es decir, un «exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad». La película ganadora del Oscar, “La zona de interés”, que cuenta la historia de una familia que vive junto a un campo de concentración esforzándose por construir una vida de ensueño, es una metáfora de lo que sucede en el mundo. Miramos, nos apenamos y seguimos circulando. La situación es de urgencia y hasta ahora nada ha sido suficiente para acabar con los grises, con las zonas de interés, con la impunidad, ni siquiera la soñada libertad de expresión.

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