Secretos corporativos y amenazas invisibles

Es imposible no traer a la memoria la hipnótica actuación de Riz Ahmed en la brillante miniserie “The Night Of”. Desde aquel papel, este actor británico de ascendencia pakistaní se ha consolidado como uno de los intérpretes más versátiles del cine actual.
En “Relay”, Ahmed se pone en la piel de Ash, un mediador que se mueve en las sombras, negociando entre corporaciones gigantes y quienes se atreven a denunciarlas. Su personaje es calculador, meticuloso y frío, gracias a un sofisticado sistema de comunicación que le permite trabajar sin dejar rastro. Pero todo cambia cuando recibe la llamada de Sarah (Lily James), una exempleada de una farmacéutica.
La acción se desarrolla en Nueva York, y Mackenzie consigue retratarla como un escenario creíble, opresivo y casi claustrofóbico. No recurre al espectáculo visual, sino a la sensación de vigilancia constante, al anonimato en las multitudes, a los pasillos burocráticos y a los callejones donde todo parece esconder una amenaza. Esa tensión latente nunca abandona la pantalla.
Fiel al espíritu de los thrillers paranoicos de los años 70, la película lanza guiños a clásicos como “La conversación”, pero los traslada a un presente marcado por otros fantasmas: las filtraciones corporativas, la biotecnología, la seguridad de datos y la opresión institucional.
En su parte final pierde fuerza, pero termina planteando preguntas interesantes sobre moralidad, anonimato, vigilancia y resistencia que hoy importan, sin caer (hasta cierto punto) en lo panfletario.
Es un thriller inteligente y elegante, con una propuesta fresca dentro de un terreno bastante transitado.

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