Vistas espectaculares para «la alimentación del futuro»
El Gastronomy Open Ecosystem (GOe), la nueva sede del Basque Culinary Center en el barrio donostiarra de Gros, abrió ayer su puertas para una serie de visitas dirigidas a la ciudadanía y a los medios de comunicación, tres días antes de la inauguración oficial, fijada para este lunes por la tarde. GARA asistió a la primera de ellas.

A falta de 72 horas para la jornada de inauguración del Gastronomy Open Ecosystem (GOe), un grupo de operarios se afanaba en la acera de la avenida de Navarra para urbanizar el exterior del edificio. No eran los únicos. Se percibía ajetreo en la zona de los jardines, y también en el interior. Se necesitarán unas cuantas semanas aún para que esté todo operativo.
Para la jornada de ayer se habían organizado cinco visitas para la ciudadanía -tres en castellano y dos en euskara-, para doscientas personas cada una. A los medios se nos ofreció la oportunidad de “empotrarnos” en una de estas visitas guiadas, a fin de conocer el interior de una instalación cuyo emplazamiento ha generado bastante rechazo y que se ha construido en un visto y no visto.
El ya exalcalde Eneko Goia apuntó la víspera que el hecho de no tener plantas por debajo de la cota cero, sin plantas en el subsuelo, suele reducir los tiempos a la mitad.
El primer turno fue el de las nueve de la mañana. Dos mujeres repartían junto a la entrada una hoja en la que se denunciaba «el expolio» de terrenos y dinero público que, a su juicio, ha supuesto esta obra. También se llamaba a participar en la concentración que tendrá lugar en ese mismo lugar el lunes a las 18.00, coincidiendo con la puesta de largo institucional. Se han sumado a la misma asociaciones vecinales, grupos ecologistas, algunos sindicatos y otros colectivos.
Coincidiendo aproximadamente con el final de la primera visita y el principio de la segunda, desplegaron una pancarta y exhibieron varios carteles llamando a esta cita.
CIFRAS MILLONARIAS
En la nota se calcula que «el expolio cometido a costa de los fondos y del patrimonio público debe ser valorado globalmente en alrededor de 150 millones de euros». sumando el valor del suelo, el volumen construido, la cesión para 75 años y la aportación directa, que cifran en 24 millones.
Una vez dentro de la estructura, en la que destaca el uso del acero corten, nos encontramos con un gran vestíbulo que sirve como recepción. El espacio de la izquierda será la cafetería. Hay barra, mesas y sillas, pero está aún sin equipar. A la derecha, un graderío de madera con escaleras conduce hasta el auditorio.
El director del Basque Culinary Center (BCC), Joxe Mari Aizega, fue el encargado de dar la primera bienvenida. «Sois los primeros que visitáis este edificio, espero que os guste». La afirmación dista de ser del todo cierta, porque hace unos días un medio local disfrutó de la primicia en exclusiva, como suele ser costumbre en esta ciudad.
Puntualizaciones al margen, Aizaga recordó que el BCC lleva catorce años de actividad y que esta nueva sede nace desde una inquietud por cómo será «la alimentación del futuro». Asier Alea, responsable de Desarrollo Global, desgranó qué tipo de actividades se llevarán a cabo en el Gastronomy Open Ecosystem, con cursos especializados y masters, laboratorios de investigación, talleres para la ciudadanía, conferencias…
Tras esta presentación, se dividió a las doscientas personas en cuatro grupos, para iniciar la visita, rotando por las cinco plantas de las que consta el edificio. En la planta 0, a ras de calle, además de la cafetería y el vestíbulo se mostró una amplia sala con una gran cristalera -otra de las señas de identidad de este diseño del arquitecto danés Bjarke Ingels- y cocinas en dos de sus cuatro lados.
TALLERES DE RECETAS
En este espacio se llevarán a cabo talleres para la ciudadanía. La programación ya está en la página web del GOe. El primero, previsto para el 25 de noviembre, se titula “Batch cooking: Cocina inteligente para toda la semana”. Dos días después será el turno de “Gastronomía para alimentar tu memoria”. Estos talleres, en los que se aprenderá a cocinar diferentes recetas, tendrán una duración de dos horas y media y un precio de 75 euros.
La planta 1 estará dedicada a la investigación (Tech Center), con tres espacios diferentes. Un lugar reservado a profesionales, con un laboratorio dedicado a la microbiología. De hecho, entre el programa de formación de GOe se contempla, por ejemplo, un máster en Fermentación.
La segunda planta ha sido bautizada como un espacio de “coworking”. Es una enorme sala con mesas y sillas, pero también lugares en los que estar con mayor comodidad. Tiene una doble función. Por un lado, como punto de encuentro para emprendedores que quieran combinar sus productos o ideas, un maridaje de proyectos. Por otro lado, será el lugar destinado a conferencias, que en este caso serán gratuitas, aunque habrá que reservar la entrada.
El ciclo comienza el 17 de noviembre con la televisiva nutricionista Gabriela Uriarte, con la charla titulada “Tu peso no es el problema y las dietas no son la solución”. Otro rostro conocido se subirá al estrado el 26 de ese mes. El portero de la Real Álex Remiro hablará sobre “Crecer sano: deporte, mente y alimentación”.
CIFRAS MILLONARIAS
El recorrido asciende hasta la planta 3, la más enfocada a la docencia tradicional. Hay varias aulas, una de ellas bautizada como “sala de los 16 fuegos’” que será la que utilice el alumnado para cocinar.
Finalmente, la planta 4 tiene todos los boletos para convertirse en la joya de la corona, al menos de puertas hacia fuera. Aquí se ubicará el restaurante, que no entrará en funcionamiento hasta enero.
Se trata de un espectacular mirador a cuyos pies se aprecia la Kultur Etxea y el palacio de Okendo. Más adelante, la iglesia del Corazón de María y, al fondo, la playa de Zurriola y el mar. Todo ello con Ulia a la derecha y el barrio de Gros a la izquierda. Desde aquí resulta evidente el porqué de la elección de este solar.
El nombre de este establecimiento se desvelará en noviembre, así como su carta, que estará confeccionada con productos de temporada. El mobiliario es de madera, hecho a mano por la empresa Alki, de Larresoro, en Lapurdi. Habrá espacio para cuarenta comensales.
Desde el restaurante se puede acceder a la terraza, a la que aún le falta mucho para llegar a su esplendor, ya que las plantas son jóvenes y necesitarán tiempo para crecer. El edificio trata de simular una ola, por lo que esta parte exterior va descendiendo hacia la parte sur, en la que se ubicará una plaza pública de libre acceso, desde la cual volvemos al punto de partida.

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