ALESSANDRO RUTA

Angus MacGyver, el héroe casero de los años 80, cumple 40 años

A finales de setiembre de 1985 se estrenó el primer episodio de esta serie de televisión cuyo personaje se convirtió hasta en palabra del diccionario inglés.

MacGyver, problema (grande), solución (casera).
MacGyver, problema (grande), solución (casera). (PHOTO 12 VIA AFP)

“MacGyverism” (que podría ser traducido como “MacGyverismo”:) «Sabiduría en el uso práctico y creativo de los instrumentos para solucionar problemas, haciendo que todo sea simple, sobre todo en una situación de vida o muerte».

No hace falta, sin embargo, estar al borde del precipicio para ser MacGyver, ese apellido que viene de una de las series de televisión más queridas e icónicas de los años 80. Volvamos entonces con un poco de nostalgia a aquel 30 de setiembre de 1985, cuando se produjo el estreno de la serie, de manera casi clandestina, en la cadena Abc. Fue un primer episodio titulado con muy poca originalidad: “Piloto”. Desde luego, no es que todos estuviesen previamente convencidos sobre MacGyver.

La década de los 80 fue la de las series “ruidosas” en Estados Unidos, conformadas por grupitos de personajes exagerados, que no pasaban desapercibidos. Son nombres que se han convertido en mitos, del “Equipo-A” al “Coche fantástico”, de “Corrupción en Miami” a “El sheriff chiflado”. Aventuras coloridas y muy impactantes, se podría decir que un zumo concentrado de los Estados Unidos y sus estereotipos: velocidad, lucha contra “los malos”, una cierta dosis de machismo...

Hasta que llegó este MacGyver, cuyo nombre de pila durante mucho tiempo no se conocería o quedaría en segundo plano (Angus). Un hombre con la capacidad fuera de lo común de salirse de los problemas utilizando instrumentos tan simples como inesperados: ya fuera un cuchillo, un tornillo, una goma o algo parecido, cada episodio terminaba bien pero sin la ayuda de ningún colega, y tampoco de un “coche fantástic”’ o de armas de fuego, por ejemplo, tan en boga en las series de moda en aquella época.

Angus MacGyver era todo lo contrario: poco sociable, bastante callado, experto en química y física y por lo visto no un gran amante de las armas de fuego. En realidad las pistolas aparecerían de vez en cuando, pero no de manera espectacular.

Este detalle de la serie no tenía por qué ser un problema, pero en Estados Unidos los lobbys intentaron meter el morro. La National Rifle Association, por ejemplo, uno de los mayores grupos de presión también hoy día, tentó a la cadena Abc para que el agente secreto Angus en vez de los cuchillos suizos utilizara alguna pistola más, y acabando por proponer ni más ni menos que un boicot a “MacGyver”. Y es que, ¿cómo podía ser un exterminador de enemigos de Estados Unidos alguien tan “normal”? Mucho mejor los del Equipo-A, ¿no?

El grupo de trabajo de la serie se mantuvo firme y coherente con la imagen original y casi sofisticada de este héroe casero. El actor Richard Dean Anderson interpretaba además la mayoría de las escenas más peligrosas sin necesitar a ningún doble para evitar riesgos. Jugándose la vida, él sí, realmente “a lo MacGyver”.

Después de un inicio normal en cuanto a audiencias, la serie muy pronto encontraría un público muy apasionado, llegando a ser exportada a todo el mundo. Hasta 1992, cuando fue retransmitido el último episodio, con Anderson ya bastante lastrado por los problemas físicos a la espalda, sobre todo después de tantos saltos y escenas peligrosas. Ya se había convertido para entonces en ídolo mundial, junto con su personaje.

Las infinitas reemisiones de la serie, hoy día también en algún canal que necesita algo para tapar a los huecos de la programación, han hecho deMacGyver” algo familiar incluso para las siguientes generaciones. Identificarse con Angus resulta casi normal, pese a no saber utilizar las manualidades como él, claro. Supone apoyar una imagen alternativa a la de los superhéroes o superhombres que hoy todavía resultan más ridículos que hace cuatro décadas.