El lastre de las amonestaciones, las señales de Gracia y la importancia de la fe

Tras el reseteo que supuso el cambio de entrenador, Osasuna está ante la realidad previsible, entrando y saliendo del descenso. No le sobra nada. Es más, le faltan unas cuantas cosas. Pero con eso se tendrá que apañar, y ni Almería ni Valladolid, por citar solo los dos últimos rivales, han mostrado ser más. En ese equilibrio es en el que cobran mucha importancia los detalles. Ahí van algunos a mimar:
-Malditas tarjetas: Con una plantilla tan justa, cada roja está suponiendo un tormento. La baja de Oriol Riera se notó tremendamente ayer. Osasuna no asustó cuando llegó y además echó en falta los minutos de posesión que siempre facilita el de Vic con su capacidad para ganar y retener la pelota. Que el jugador más insustituible del plantel se quede fuera de juego en la jornada trece por varias tarjetas evitables, sobre todo por protestar, no es un lujo que pueda permitirse este equipo, y la sinceridad del catalán al admitirlo no le quita responsabilidad. Ya en el partido contra el Almería fueron letales las bajas de De las Cuevas y Lotiés: contra un rival atrincherado, las circulaciones del alicantino se echaron en falta, y más aún la capacidad del francés para salir con la pelota desde atrás (donde Arribas estuvo fatal). El caso es que la lección parecía aprendida, pero ayer volvieron a llover cartulinas más que evitables a Roberto Torres, Armenteros y Andrés Fernández.
-Carencias ¿solventables?: No parece que Javi Gracia sea hombre dado a estridencias, pero en los dos últimos partidos ha lanzado señales invisibles bien claras a la directiva. Sin menospreciar las potencialidades del chaval y menos todavía la espiral de ilusión que creó, alinear a José García ante el Almería sonó a advertencia de «esto es lo que hay». Y qué decir de la decisión de prescindir ayer de los dos únicos delanteros puros que quedaban con la ausencia de Oriol. Desde la dirección técnica Petar Vasiljevic opinaba hace poco que Ariel Núñez podía ser el mejor fichaje invernal, pero está claro que el míster de la Txantrea no piensa lo mismo (puestos a ser mal pensados, ¿no sacar ayer ni un minuto al paraguayo era la respuesta a la sorprendente irrupción de Vasiljevic en la prensa?). El caso es que Gracia ha devuelto la pelota al tejado de la directiva, al menos en lo respecta al delantero suplente. ¿Habrá capacidad de hallar algo aprovechable a coste cero?
-La importancia de la fe: No mereció Osasuna ganar en Zorrilla, pero el gol llegó en un ejercicio de fe, con casi media docena de jugadores en el área, el pivote defensivo centrando desde la banda como un extremo y el interior de contención autoconvertido en ariete. Y esa sí que es la noticia de la noche, casi al nivel del resultado, porque Osasuna se ha caído demasiado fácil este año cuando los partidos se le han torcido (Granada, Villarreal, Sevilla, Anoeta...) y ese sí que es el camino recto al descenso.
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