Federalismo o independentismo, ICV-EUiA en la encrucijada
Con el PSC fuera de juego, las miradas se posan ahora sobre ICV-EUiA, fuerza tradicionalmente federalista, pero en la que conviven también independentistas. La pregunta de la consulta provoca tensiones internas que amenazan con dejarlos al margen del proceso.

La coalición ecosocialista formada por Iniciativa per Catalunya Verds (ICV) y Esquerra Unida i Alternativa (EUiA) es una «rara avis« dentro de la política catalana, sin parangón alguno con otras fuerzas políticas del Estado español. Una amalgama de sensibilidades de izquierda, heredera directa del histórico Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC), y a la que con el tiempo se le han sumado tesis ecologistas y altermundialistas.
El paso por el Tripartit, en el que participaron en el Govern junto al PSC y ERC, da buena cuenta de sus peculiaridades, así como de su sólida base votante. Ocuparon departamentos polémicos como el de Interior, compartieron el hundimiento de la experiencia tripartita y, pese a ello, tan solo perdieron dos diputados en las elecciones del 2010, en las que el PSC perdió 9 escaños y ERC hasta 11.
No es de extrañar, por lo tanto, que sean prácticamente los únicos en reivindicar aquella experiencia. Fue en la recta final del Tripartit y, sobre todo, tras la sentencia del Tribunal Constitucional contra el Estatut, cuando ICV-EUiA clarificó su posición sobre la relación entre Catalunya y España. Y lo hizo bien. Mientras la sociovergencia -tándem dominante del mapa político catalán formado por CiU y PSC, hoy en vías de desaparición- seguía jugando a «la puta i la ramoneta», y ERC se consagraba a su particular lucha caínita, los ecosocialistas llegaron a la conclusión de que el derecho a decidir era el único mecanismo para desencallar el nudo de las relaciones entre Catalunya y España. De hecho, de forma paralela a la Plataforma pel Dret a Decidir (PDD), fueron los primeros en utilizar el término «derecho a decidir» en vez del derecho de autodeterminación.
Sin posicionarse ni a favor ni en contra de la independencia, esta prematura defensa del derecho a decidir les ha permitido llegar con una gran comodidad hasta el momento actual, pero el avance del proceso soberanista amenaza con acabar con este cuento de hadas. En un momento en el que la sociedad reclama a la clase política claridad y definición, todas las miradas se posan en ICV-EUiA y Unió Democràtica de Catalunya (UDC). Sobre todo después de la renuncia definitiva del PSC a seguir adelante con el proceso.
Y es que la posición de ICV-EUiA no es fácil de explicar, tal y como admiten dirigentes de la propia coalición. Para intentarlo, insisten en la idea de que su formación es el único espacio mixto que queda en Catalunya, en el que conviven independentistas y no independentistas. Por ello insisten en que no serán ningún obstáculo al proceso y que su objetivo es que se pueda votar, para que cada uno elija lo que quiera. Pero en un escenario en el que la consulta no está para nada asegurada -más bien al contrario-, una posición como esta podría ser tachada fácilmente de esnobismo.
Las tensiones internas que genera el momento actual son las únicas que explican la indefinición de ICV-EUiA, que ha pasado de insistir en que la centralidad del proceso debe estar en el Parlament, a señalar que no se pronunciará sobre la pregunta de la consulta hasta que el President traslade su propuesta.
La pregunta es, precisamente, el principal punto de fricción ahora mismo, ya que los ecosocialistas insisten, sin entrar en detalles, en que debe tener una formulación inclusiva. Entre líneas se lee que se refieren a que la pregunta incluya una tercera opción relativa a algún tipo de federación con el Estado español, que es la opción mayoritaria de los votantes de la coalición -un 47,6% según la última encuesta de la Generalitat-. Aunque, en un referéndum de respuesta binaria, un 52,2 % de los electores votaría a favor de la independencia.
El argumento en contra es el mismo el utilizado contra las tesis del PSC: para apostar por el federalismo necesitas a alguien con quien federarte y muy pocos en el Estado español parecen por la labor. Los ecosocialistas esgrimen entonces que si ganase el sí en la consulta, la negociación con el Estado sería también obligada. Pero con esta regla de tres, todo queda en manos de la negociación con el Estado, por lo que más valdría no perder el tiempo.
Así las cosas, nadie sabe todavía qué pasará con la pregunta. Actualmente, no parece que ICV-EUiA vaya a avalar una consulta con una pregunta binaria -el único mecanismo, quizás, sería preguntar por un estado soberano, en vez de sobre la independencia-. Al otro lado, ni ERC ni CUP tienen intención de transigir con una pregunta que incluya una tercera vía federalista. Por lo tanto, una pregunta binaria podría dejar fuera del consenso a los ecosocialistas, al menos de momento -su opción, probablemente, sería la abstención-. Un titular jugoso para la prensa madrileña y una mala noticia para el proceso catalán. Pero también cabe reflexionar sobre el peligro que conlleva el esfuerzo de incluir a los federalistas, que podría acabar excluyendo a algunos sectores que exigen claramente votar sobre la independencia. Y que uno recuerde, no ha habido ninguna manifestación de millón y medio de personas a favor del federalismo.

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