Derbi en La Catedral entre Anaitasuna y Bidasoa tres décadas depués

Equilibrio solo roto al final

Anaitasuna y Bidasoa firmaron un encuentro muy igualado, que se decidió en el último minuto y medio.

Anaitasuna 31

Bidasoa 29

Anaitasuna partía a priori como favorito sobre Bidasoa -por plantilla, clasificación y pista-, pero los derbis suelen equilibrar las diferencias. Y eso ocurrió tres décadas después de que navarros y guipuzcoanos se hubieran enfrentado por última vez en la Liga de la máxima categoría del balonmano estatal.

El choque fue muy igualado -los anfritriones solo al principio se marcharon de tres- y caracterizado por la total entrega de ambos conjuntos, disputándose hasta el último balón, lo que provocó el disfrute de una grada más ambientada que de costumbre, e incluso de los protagonistas, como más tarde reconocerían los dos técnicos.

Pasado ese inicial empuje local, Bidasoa se fue recuperando pasito a pasito, merced a saber aprovechar muy bien las exclusiones que sufrió Anaitasuna y al daño que le infligía a la defensa navarra un Ugarte que repetía, una y otra vez, la misma jugada con Azkue, haciéndose un hueco por detrás de la línea anfitriona y mostrándose efectivo en el mano a mano frente a Álex Sánchez. En los primeros 22 minutos hasta en cinco ocasiones pusieron en práctica con premio esta misma jugada.

Incógnita con empate a 29

El cuadro blanquiverde, por su parte, no terminaba de despegar, en la línea de lo que le ocurrió en el tramo final frente al Puente Genil. Solo Montávez y Nadoveza desatascaban a los de Aitor Etxaburu en ataque y la defensa no terminaba de funcionar, pese a que el rival carecía de lanzamiento exterior.

La tendencia derivó en un Bidasoa que se marchó ganando por la mínima a vestuarios, con la esperanza de que ayer podía ser su día para recompensar el esfuerzo y la trayectoria ascendente que muestra el equipo. Y pudo conseguirlo de haber dispuesto de un poco más de aplomo, pulmón y experiencia.

Llegó a adelantarse de dos -17-19, minuto 37- e incluso se plantó con un empate a 29 a falta de dos minutos para la conclusión. Sin embargo, los de Fernando Bolea, con menor profundidad de banquillo, llegaron muy justitos y jugar el último minuto y medio con uno menos se les hizo infranqueable.

Barcelona se pasea, Anaitasuna despierta dudas, y Bidasoa no se rinde

Las conocidas «leyes de Murphy» nos permiten ver desde una perspectiva algo sarcástica, y también hilarante, algunos de los infortunios que nos suceden en la vida cotidiana. La Liga Asobal, que el pasado fin de semana cerraba la primera vuelta de su edición más problemática, también encuentra motivos para echarles un vistazo porque, como reza una de ellas, «Nada es tan malo nunca como para que no pueda empeorar».

El Aragón, agobiado por las deudas y al borde del precipicio, se ha visto obligado a dar la carta de libertad a toda su plantilla, y a partir de hoy todos los jugadores que lo deseen podrán fichar por otros equipos, incluídos los de la Liga Asobal.

En Valladolid también pintan bastos. El presidente Oscar Simón podría dejar el club tras la escasa respuesta de los aficionados a su llamamiento para acudir al derbi regional ante el León disputado el pasado 7 de diciembre. El club puso entradas a 10 euros e hizo una campaña informando de que el dinero recaudado era para poder pagar la nómina de la plantilla. 446 socios pasaron por taquilla y otros 1.200 no lo hicieron. Simón lo ha interpretado como una moción de censura a su gestión y medita si dejar la presidencia. Podría hacerlo hoy.

A este paso, el problema no va a ser preocuparse por la permanencia, sino encontrar clubes que deseen ingresar en la Liga. Hay quien prefiere ver la botella medio llena y valora que la pérdida de potencial ha igualado las fuerzas y elevado la emoción. No le falta razón, aunque emoción hay de sobra en las categorías inferiores. Lo que se espera de la élite es un nivel de calidad que ahora mismo escasea.

En ese escenario el Barcelona lleva 15 victorias en 15 partidos, los rivales que más resistencia le han opuesto han perdido por 6 goles (en Huesca) y 7 (en Guadalajara), y los 13 restantes han encajado derrotas por más de 10 (cuatro de ellos por 20 o más).

Y, como apunta Murphy, aún podría empeorar. El filial del Barcelona, que milita en la División de Honor Plata, se ha metido en cuartos de final de la Copa tras eliminar a dos rivales de la Asobal, primero al Bidasoa y luego al Naturhouse -que juega la Champions League-. El próximo sábado se sabrán las eliminatorias de cuartos, que se decidirán por sorteo puro y se jugarán a doble partido. Los cuatro clubes que pasen disputarán la Final a 4.

Es la primera edición en que los equipos de la Plata participan en la Copa, y la primera que se decidirá en una Final a 4, con dos semifinales también por sorteo puro, según indica el reglamento. ¿Se imaginan una final entre el Barcelona y el Barcelona B? De momento se ha convertido en la patata caliente del sorteo. Salvo para sus mayores, no es un rival apetecible.

Nuestros representantes afrontan horizontes diferentes. Anaitasuna ha sumado los mismos puntos que al final de la primera vuelta de la pasada Liga (15), pero con peores sensaciones que entonces. Los porcentajes, que no lo dicen todo pero algo revelan, le sitúan en la zona baja tanto en el porcentaje de acierto en los tiros a gol (solo con Bidasoa por detrás) como en paradas de sus porteros (solo mejor que Bidasoa, Valladolid, Villa Aranda y Puente Genil, los cuatro últimos). La lectura positiva es que dispone de mucho margen de mejora. Bidasoa ya sabía a lo que se enfrentaba, y solo le resta seguir luchando. J.C. ELORZA

Precipitación en el bando local, y demasiada fatiga por el lado visitante

El preparador de Anaitasuna, Aitor Etxaburu, avanzó tras la victoria de su equipo que esperaba un partido tan competido. «Ha sido como pensábamos, con la necesidad de llevar a cabo muchas basculaciones ante jugadores de menor envergadura, pero rápidos. Creo que cuando hemos cogido algo de ventaja, nos hemos precipitado», admitió el entrenador eibartarra.

Su homólogo en el banquillo irundarra, Fernando Bolea, no tuvo reparos en reconocer que a los suyos el encuentro se les hizo un tanto largo al final. «Hemos realizado un gran desgaste físico para mantenernos metidos en el partido porque, cuando te ves cerca de ganar, siempre pones algo más de ti. Ahora los jugadores están fastidiados, pero en las próximas horas valorarán el esfuerzo que hemos hecho», apuntó.

La nota negativa del derbi fue la lesión de Garza, que tuvo que retirarse con una desviación del tabique nasal, tras sufrir un golpe involuntario de Mujika cuando este último lanzaba a portería. N.M.