Jagoba Arrasate tiene dónde elegir
A la espera de la definitiva recuperación de De la Bella, el lateral zurdo es la única posición que no cuenta con un recambio específico.

Con la eliminación copera, la época de las rotaciones parece haber concluido en una Real que ahora mismo ya lleva disputados trece partidos más que la pasada temporada. A partir de ahora, la Liga y repetir el cuarto puesto del año pasado se ha convertido en el único objetivo en el que concentrar todos los esfuerzos. La plantilla dispuso ayer de la primera jornada de descanso en tres semanas y, a partir de ahora, con los inconvenientes de los caprichos televisivos, recupera las semanas con un solo partido, en las que poder trabajar en Zubieta más allá de las sesiones de recuperación y pre-partido que han marcado la repleta agenda de esta temporada hasta la fecha.
Jagoba Arrasate, que ha salido reforzado de esta última eliminatoria copera ante el Barcelona, ya no tendrá que repartir tanto los esfuerzos y podrá alinear cada fin de semana a su once más en forma, sin tener que reservar nada para otras competiciones.
Y lo mejor es que el de Berriatua lo hará con la confianza de que cuenta con una plantilla en la que cuenta con, al menos, dos opciones por puesto, una situación que eleva la competitividad interna que debe influir positivamente en el rendimiento colectivo. Sin apenas minutos de competición, elevar ese nivel de exigencia fue la mayor aportación de José Ángel en la temporada pasada, ya que tener un jugador que podía discutir su titularidad en el lateral izquierdo fue el acicate que impulsó a Alberto de la Bella a dar el paso mayúsculo que dio.
Curiosamente, ahora mismo es ese flanco izquierdo de la defensa el único puesto en el campo en el que el asturiano no ha tenido relevo desde que el catalán se lesionara antes del parón navideño. No obstante, De la Bella ya se incorporó al grupo el pasado 31 de enero y su vuelta al equipo no debería demorarse.
Zubieta sigue aportando
Al margen de la ilusión generada en la afición, la Copa ha servido, sobre todo, para que los menos habituales hayan demostrado que se puede confiar en ellos en momentos de máxima responsabilidad. Así, Eñaut Zubikarai ha mostrado ser un recambio de lujo para Bravo, aunque lo lógico es que el chileno recupere la titularidad.
En el centro de la defensa, Jon Ansotegi está compitiendo por uno de los puestos de titular de tú a tú con Mikel González e Iñigo Martínez cuando su papel el año pasado fue mucho más residual. En el carril derecho, Joseba Zaldua ha superado con nota un test de máxima exigencia como el Barcelona, no solo parando en defensa a jugadores de la calidad de Iniesta, sino poniendo también buenísimos balones al área como el que Vela no pudo convertir en el segundo palo en la primera parte. Ahora que Carlos Martínez parece estar acusando la acumulación de partidos, sus oportunidades en el primer equipo se pueden multiplicar, ya que Arrasate ha demostrado que no le tiembla el pulso con los jóvenes.
Algo muy similar se puede decir de Gaztañaga, con carácter y fútbol para ser el ancla del centro del campo ante cualquier adversidad de Markel o Elustondo. Canales ofrece otra opción y competencia para Xabi Prieto en la media punta, con lo que las posibilidades en la parcela más ofensiva de la medular se multiplican con Pardo, Zurutuza, que deben seguir creciendo físicamente, sin olvidar a Ros, el jugador que menos opciones ha tenido últimamente.
Carlos Vela y Antoine Griezmann son, hoy por hoy, insustituibles en esta Real, pero son también los jugadores que mayor cansancio acumulan y Chory Castro es una buena opción para dosificar esa chispa que los hace letales. En punta, Agirretxe parte con ventaja ante Seferovic.
Pero al margen de nombres, la Real ha mostrado también cierta riqueza táctica, como los tres centrales de la ida en Barcelona o el 4-4-2 de la vuelta que ofrecen nuevas posibilidades en un calendario que guarda un nuevo choque ante los blaugranas a la vuelta de la esquina.
Las faltas directas, otra asignatura pendiente
Si accediendo a semifinales la Real pagó una de sus históricas cuentas pendientes, volver a marcar un gol de falta directa es otra asignatura a superar, justo ahora que se cumplen cuatro años desde que un portero, Claudio Bravo, consiguiera el último gol del conjunto txuriurdin de libre directo. Fue el 14 de febrero de 2010, con el equipo en Segunda y ante el Nastic de Tarragona cuando la Real logró su último tanto de esta guisa en partido oficial. Este gol además tuvo gran importancia, ya que supuso que los tres puntos se quedaran en Anoeta con un ajustado 1-0.
Sin embargo, a pesar de contar con futbolistas de buen golpeo de balón como Griezmann -dio en el larguero en Old Trafford- o Vela, la Real es, junto al Atlético de Madrid, el único equipo de Primera que no ha marcado de falta directa esta temporada. Javi Garrido, en Sevilla ante el Betis en abril de 2007, es el último jugador realista que ha marcado un gol de falta directa en Primera vistiendo la elástica txuriurdin. Canales puede ser una nueva alternativa. J.O.

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