Los bilbainos se lucen en la floja pintura de Gipuzkoa Basket
La contundencia de Kavaliauskas, la versatilidad de Mumbrú, el dominio en el rebote y la verticalidad de Grimau decantaron el derbi para los de Pueyo, por mucho que Robinson recuperara su mejor nivel.

BILBAO BASKET 78
GIPUZKOA BASKET 68
Bilbao Basket no dio opción a GBC en el derbi más desangelado de los últimos tiempo entre bilbainos y donostiarras. A la ausencia de un revulsivo como Raúl Neto se le sumó la lesión de David Doblas para que los hombres de negro camparan a sus anchas en la frágil pintura de Gipuzkoa Basket. Los guipuzcoanos suman su sexta derrota seguida y solo la recuperación del mejor Jason Robinson invita a cierto optimismo. Mientras, Bilbao Basket, pese a la preocupación por la lesión de Raül López, sigue su lenta escalada.
El encuentro se decantó de buen inicio y acabaría por romperse en el tercer período. A los de Rafa Pueyo les bastó ese doble arranque para abrir brecha sobre Gipuzkoa Basket, que se tuvo que conformar con salvar el basket average. Sin hacer un partido sobresaliente, el abrumador dominio de la pintura por parte de los locales -no solo es que agarraran 44 rebotes contra 31, sino que Doblas y Olaizola, los dos pívots de GBC, no se hicieron con un solo rechace- fue más que suficiente para imponerse con claridad. Mumbrú rozó el triple-doble -11 tantos, 8 rebotes y 7 asistencias- a base de meterse al poste; Kavaliauskas pudo con Doblas y empequeñeció por completo a Olaizola; Markota aportó rebotes, igual que Hervelle, ante un rival en el que Hanley y Ramsdell trataban de dar el callo en lo que al juego interior respecta, y que al menos pudieron contar con la mejor versión de Robinson -al fin volvió a meterlas de tres, aunque su 5 de 8 en tiros libres sea mejorable- y la resistencia de Salgado, que jugó todo el partido salvo los tres segundos finales del primer cuarto -que terminó con canasta de Raül López en la cara de Motos-.
Gipuzkoa Basket nunca tuvo opciones reales de remontar, y además erró en sus lanzamientos -varios de ellos librados- para ponerse por debajo de la barrera de los diez tantos en el último período, aunque tampoco se dejó ir con lo que salvó el basket average.
En el bando bilbaino se echó de menos mayor acierto desde lejos tras el descanso. Por un lado, se le agotó la inspiración a un Pilepic que sumaba a base de triples o jugadas de «dos más uno». Por otro, cuando Raül López se retiró y Grimau apareció en escena, los espacios se redujeron. Cierto que el barcelonés cuajó un gran partido, tanto tirando desde la media distancia como tras sus habituales movimientos al poste bajo, pero sin Raül López en la pista, Gabriel y Markota reacios a tirar -entre los dos, solo el croata intentó un triple- mientras que Bertans prefirió penetrar y dirigir a tirar cuando le tocó ejercer de base, al final, los hombres de negro atinaron un único lanzamiento lejano a partir del tercer cuarto.
Aportación del banquillo
De un tiempo a esta parte, Rafa Pueyo acostumbra a poner de inicio a Vrkic o Kavaliauskas, jugadores llamados a completar la rotación -de forma a veces casi marginal en el caso del alero-, de forma que varios de sus suplentes, en especial Bertans o Gabriel cuando están en vena, conforman una peligrosa segunda unidad en cuanto a anotación se refiere.
Ayer no compareció Gabriel, pero sí tanto Pilepic como Grimau. El croata abría el campo con sus tiros lejanos de buen inicio o atinaba en sus penetraciones sacando la canasta y el adicional. Mientras, el barcelonés suplió con valentía a Raül López. Tal vez no se afanó en asfixiar la subida de balón de Salgado, pero sí que dio tranquilidad y espacios al juego de ataque a partir de que empezó a culminar sus penetraciones con tiros desde media distancia.
Después de llegar al descanso con 43-34, Bilbao Basket elevó un punto su defensa, obligando a Gipuzkoa Basket a limitar su ataque a los triples -clavó 9 de 25-. Como el rebote era suyo, los hombres de negro pudieron salir en transición en bastantes ocasiones, de manera que sumaban un buen número de canastas fáciles, elevando su renta al umbral de los 20 puntos.
El partido acabó por romperse en el tercer período, mientras que en el cuarto Gipuzkoa Basket trató de recomponerlo. Fue encomiable su esfuerzo frente a un rival que perdía tensión y acierto al mismo ritmo, pero entre que del banquillo no llegaban ayudas -11 puntos contra 46- y no había juego interior, no hubo remontada posible.
La energía bilbaina pudo con el miedo donostiarra. Todo ocurría en el tercer cuarto, después de la lesión de Doblas, a la postre esencial para los dos entrenadores.
Rafa Pueyo admitía que «necesitábamos un buen inicio para llevar el partido controlado. Empezamos haciendo un gran trabajo defensivo, aunque en el segundo cuarto nos ha costado. Por fortuna, hemos matenido la ventaja por estar muy acertados. Luego, saliendo del vestuario, hemos hecho un gran inicio, con gran energía».
El preparador de Txurdinaga subrayaba que «hemos hecho un gran trabajo en el rebote, dominando incluso cuando estaba Doblas. Estamos muy contentos porque tras ganar a GBC estamos por encima de ellos. Lástima que en el último cuarto no hemos recuperado el average».
Sito Alonso, por su parte, se lamentaba de que «en el minuto 15 se ha complicado el partido al perder nuestra mayor referencia interior, como es Doblas. Sin David, toda nuestra generación de ataque debía venir del exterior y tampoco nos daba las situaciones defensivas que nos permiten correr».
«Esa ausencia nos ha provocado un gran impacto en el tercer cuarto, porque hemos salido con más miedo de hacer las cosas. A partir de ahí, no hemos bajado los brazos y seguimos luchando hasta el último momento», explicaba el de Monzón.
Cuestionado por la mala racha de resultados, el técnico donostiarra replicaba con ironía que «ya que se han encendido las alarmas, traeremos algún sustituto para Doblas y Neto. Hay que ser conscientes de quiénes somos. Llevamos una racha de seis derrotas, pero lo importante es saber salir de estas situaciones. Hemos recuperado a Robinson y, aunque hayamos perdido a Neto y Doblas, lo importante es cómo afrontamos las próximas semanas». A. G.

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